
por Andrés Figueroa Cornejo
Refiriéndose al proceso de paz en el país, el Comando Central del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, ELN, distinguió entre quienes «consideramos que las diferencias las podemos resolver por medio del diálogo, estableciendo acuerdos y cumpliéndolos, posición que busca construir una ‘cultura de negociación’; al otro extremo están quienes piensan que es mejor seguir dirimiendo las controversias ‘a machete’, como se ha hecho a lo largo de la historia».
El ELN profundizó sobre el ámbito, indicando que «Este propósito de paz con cambios se estrella con el viejo régimen que sigue hegemonizando en todas las ramas del Estado, quienes se oponen en el Congreso a cualquier reforma que merme los intereses de la minoría súper millonaria y a que se implemente el nuevo modelo de solución política del conflicto, basado en la premisa que ‘todos debemos cambiar, para que Colombia cambie’».
En ese sentido, la organización revolucionaria criticó al Gobierno nacional, en tanto «se mueve de forma ambivalente, dado que firma ante la comunidad internacional una Agenda de negociación donde la sociedad sea protagónica, pero otras veces, pretende desconocer los protocolos de funcionamiento acordados e intenta imponer a ‘machetazo limpio’ el modelo de sometimiento y pacificación de la extrema derecha que aún hegemoniza al Estado».
Sobre los problemas relevados por la insurgencia rojinegra, la entidad aseguró que «seguirá respetando los Acuerdos firmados en los cuatro ciclos de negociación realizados y no acepta chantajes que se pretenden imponer a través de las campañas mediáticas. Seguimos esperando que el gobierno cumpla con la realización del Quinto ciclo, de acuerdo a las temáticas de discusión elaboradas de común acuerdo», y terminó, acentuando que «La Paz Total iría rumbo al fracaso si se amolda a la añeja costumbre de que quien gobierna impone su idea a los demás, en vez de construir consensos que interpreten a la mayoría de la sociedad».









