11 DE SEPTIEMBRE DE 2026, LA MEMO EN EL ESTADIO NACIONAL
11 de septiembre de 2026, la Memo en el Estadio Nacional porque la memoria de las mujeres revolucionarias no se transa.
Ni perdon ni Olvido ni Reconciliacion!!!
11 de septiembre de 2026, la Memo en el Estadio Nacional porque la memoria de las mujeres revolucionarias no se transa.
Ni perdon ni Olvido ni Reconciliacion!!!
Era hermosa visiblemente camiona. Como a las 4 de la mañana esperaba el autobús junto a una amiga para volver a casa en la intersección de las calles Irene de Morales y Merced, a una cuadra del Forestal, y un hombre de cabello muy corto y apariencia de cinacho (CNI, policía de la Dictadura), quien parecía que la conocía, le fracturó el cráneo a patadas.
“Los espejos son las figuras que imagino y uso para ponerme en el lugar de los demás y aprender de sus experiencias. Mucha gente es indolente. Los espejos nos protegen de la indiferencia.”
El viernes 11 de septiembre de 2026, se realizó el acto y marcha por la Memoria y Resistencia en la Plaza Joan Alsina del Memorial Puente Bulnes, en Santiago, como un emotivo homenaje al Compañero Presidente Salvador Allende y a todos los caídos de ayer y de hoy. La actividad se desarrolló bajo el lema…
No pasó. No sucedió. Fue un invento. No hubo golpe de estado. La Armada no se sublevó. El Ejército no fue golpista o traidor. Menos Carabineros. No hubo Dina, ni CNI. No hubo presos políticos, ni redadas, ni militares apostados en la esquina…
El proyecto de ley contenido en el Boletín N° 18.584-07, que busca ampliar la sanción penal por interrupción u obstaculización de la libre circulación y de los servicios de transporte, no solo merece una reflexión constitucional y de derechos humanos: exige una advertencia democrática seria. Su formulación abre la puerta a criminalizar la protesta social y a castigar expresiones pacíficas de reunión y manifestación pública, precisamente aquello que la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos obligan a proteger.
En este país que “progresa” estrujando al máximo a sus habitantes, dejándoles un mínimo de aire para que parezca que son libres, que sus vidas no están hipotecadas, hay que ser niño, o volver a serlo, para detenerse a conversar con Ricardo.
El Quiroz declara: “Uno no puede cambiar la economía de la noche a la mañana” (sic).
Un aspecto interesante tanto de las semblanzas como de los artículos que componen este libro son las reflexiones que apuntan a la humanidad del juez Guzmán. Por ejemplo, pensar sobre la soledad que debe enfrentar un juez, sobre todo ante las decisiones claves que debe tomar durante los procesos, y que no fue una vivencia ajena a Juan Guzmán, quien además enfrentó amenazas, amedrentamientos y presiones públicas desde el momento en que decidió procesar a Pinochet.
Aprendería entonces algo de política, pero también algo mucho más incómodo: que detrás de la historia de los grandes acontecimientos existen historias pequeñas que no aparecen en los libros.