De la unidad propia y no del abrazo ajeno
El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
Abal Oña plantea un escenario de «tormenta perfecta»: si confluyen la fuerza urbana —transportistas, maestros y amas de casa, duramente golpeados por la crisis de los combustibles— con el movimiento indígena movilizado contra el avasallamiento territorial, el gobierno enfrentará una situación insostenible.
Milei no maneja las nociones más rudimentarias de los temas en que se mete. Su ignorancia es sencillamente asombrosa, solo comparable con su insufrible fanfarronería. No hay insulto ni exabrupto que pueda disimular tanta indigencia conceptual. ¿Será por eso que los libertarios han decretado de “lectura obligatoria” la exaltada alabanza mileísta de la Riqueza de las naciones?
Karambakhsh explica que, aunque “el análisis de la tasa de ganancia de un país concreto es muy valioso para evaluar el crecimiento económico y las crisis nacionales, yo sostengo que la evaluación de la tasa de ganancia mundial debería realizarse a nivel global».
La subjetividad es el terreno de la guerra más importante para adormecer la conciencia crítica-creadora.
«Sabemos que existe mucha rebeldía juvenil; lo que nosotros queremos es que se convierta en acto revolucionario»
«Desde el territorio Lafquenche les pedimos que dejen de dividir, falsear y utilizar los derechos Mapuche para fines partidarios.»
Pero quizás el hecho más decidor ha sido el reconocimiento apologético de la “conversión” que experimentaron los líderes de la centro-izquierda, efectuados esporádicamente por parte de numerosos políticos, empresarios, académicos y economistas de derecha, tanto nacionales como extranjeros.
La sustitución de cultivos de uso ilícito deben ser concertados con las comunidades, la erradicación debe realizarse de manera manual y se adelanten planes de sustitución de cultivos con productos propios de cada región, donde se contemple la atención social para la población en vialidad, salud, educación y electrificación.
El tercer escenario es apocalíptico (con diez semanas de guerra y daños duraderos). En él, el precio del petróleo sube a 160 $/barril y nunca vuelve a caer por debajo de los 100 $ en un futuro previsible debido a los daños en las instalaciones de producción.