Wallmapu. El apellido Queipul no es un delito
Para este Estado racista, nuestro linaje es sinónimo de delito. Están aplicando un castigo genealógico para intentar quebrar a una familia que jamás ha agachado la cabeza frente a los invasores.
Para este Estado racista, nuestro linaje es sinónimo de delito. Están aplicando un castigo genealógico para intentar quebrar a una familia que jamás ha agachado la cabeza frente a los invasores.
por Leonardo Boff. Hubo una época en la que no se aceptaba la existencia histórica del matriarcado debido a la insuficiencia de datos. Las investigaciones arqueológicas, los estudios de Bachofen, de Engels, de Neuman, de la psicología profunda y otros campos confirmaron el hecho de que realmente existió…
por Arthur González. Ante la derrota sufrida en su guerra contra Irán, la que supuestamente sería un paseo que no duraría más de tres semanas, unido a su caída de popularidad dentro de Estados Unidos por el alza del coste …
«El mal está hecho por gente decente. Esto es para mí mucho más interesante que los malos trajeados vendiendo bombas.»
Pero que la cante: siempre y a voces, a voces. Y empezará a oír que a su lado se alzan otras, otras voces jóvenes y viejas, vivas y muertas: la de Pottier, la de Degeyter, la de Mora, la de Morato, la de Emilio, la de varias generaciones de hombre y mujeres que, a veces muy quedamente, cantan por nuestras bocas.
Como señala Sáenz: “El saco ha existido como tal en tiempos pretéritos, ha ido desapareciendo poco a poco”, de la misma manera el soporte político inicial de Rodrigo Paz ha desaparecido. Los datos de las últimas elecciones son inobjetables, la sorpresa electoral del binomio Paz-Lara se ha esfumado y en política la soledad es una maldición.
El fin justifica lo que escribo
Pero quizás el hecho más decidor ha sido el reconocimiento apologético de la “conversión” que experimentaron los líderes de la centro-izquierda, efectuados esporádicamente por parte de numerosos políticos, empresarios, académicos y economistas de derecha, tanto nacionales como extranjeros.
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?
Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.