Al parecer, muchos en América Latina no logran entender todavía que esta es una guerra del fin del mundo. Varios gobiernos siguen creyendo que con su cobardía disfrazada de «prudencia» se salvarán de su único destino de ser devorados. Mientras la historia reciente nos demuestra que, mientras más negocias o cedes a las presiones de EEUU y sus aliados, más te acercas a tu propio fin. El argumento de «¿y qué más se puede hacer?» se destruye por sí solo cuando miramos a Irán o recordamos a los guardias cubanos de Maduro, que sí supieron muy bien qué hacer.
En Latinoamérica se cree todavía que la guerra en Irán es un conflicto lejano, que solo creará problemas económicos para los países importadores de petróleo, y respectivamente favorecerá a sus exportadores, como Venezuela, Brasil, Colombia, Ecuador o México.