Chile. El chato Olavarría se muere cuando quiere y las veces que quiere

Su fuerza residía en un amor inquebrantable por la vida y en la alegría de vivir por las causas justas. Su generosidad no solamente consistió en trasmitir y esparcir esta alegría, sino también el desprecio a la autoridad que nos pretendía disciplinar y reformar marchando y cantando sus himnos