Bolivia. El cabildo, una gran oportunidad
El cabildo marcó así el inicio de movilizaciones que exigen al gobierno respuesta a un pliego de más de diez puntos, con un plazo de 15 días para su cumplimiento.
El cabildo marcó así el inicio de movilizaciones que exigen al gobierno respuesta a un pliego de más de diez puntos, con un plazo de 15 días para su cumplimiento.
Abal Oña plantea un escenario de «tormenta perfecta»: si confluyen la fuerza urbana —transportistas, maestros y amas de casa, duramente golpeados por la crisis de los combustibles— con el movimiento indígena movilizado contra el avasallamiento territorial, el gobierno enfrentará una situación insostenible.
La subjetividad es el terreno de la guerra más importante para adormecer la conciencia crítica-creadora.
El Movimiento Guevarista de Bolivia (MG/ELN) advierte a nuestros pueblos y a la comunidad internacional de preparativos secretos del ejército norteamericano para invadir sorpresivamente el territorio cubano.
Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.
Como documenta el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), cerca del 87% de los repartidores en Bolivia perciben ingresos por debajo del salario mínimo nacional
Se intenta vincular a autoridades del pasado con la protección del narcotraficante. Sin embargo, resulta evidente la intención de desviar la atención mediante maniobras judiciales que buscan “encubrir a los verdaderos protectores” que permitieron que la organización criminal de Marset operara libre e impunemente ante las narices de las autoridades.
Esos hombres, los «Colorados», consiguieron la gloria luchando contra la corona española. Hoy, el gobierno de Paz los ha convertido en unos súbditos más.
Hoy volvemos a ver, una vez más, cuerpos genuflexos, arrodillados en señal de sumisión al pensamiento colonial-racista, repitiendo la historia de los «abogados doble cara» que nos señala el pasado.
Bolivia, con esa política exterior de sumisión al imperio, nos recuerda a los gobiernos dictatoriales, que esperaban que ellos definan su accionar con organismos como el BM, el FMI y otros que condicionaban la política económica a sus intereses.