Bolivia. Tierras comunitarias de origen en peligro
Todas las conquistas, no solamente de los pueblos indígenas, sino de todo ciudadano y ciudadana en Bolivia se encuentran en peligro de ser anuladas.
Todas las conquistas, no solamente de los pueblos indígenas, sino de todo ciudadano y ciudadana en Bolivia se encuentran en peligro de ser anuladas.
Se necesita dejar de producir funcionarios entrenados para asaltar las arcas del Estado
Ese es el verdadero ajuste: el que convierte la sobrevivencia en una forma de vida.
La guerra popular y prolongada que desarrollan los pueblos originarios del continente, tienen en Bolivia un desafío histórico: derrotar la cultura de la muerte y regenerar la comunidad como el centro de la cultura de la vida.
Las movilizaciones ya no serían únicamente expresión de organizaciones sociales con demandas específicas. Según el Presidente, detrás actuarían intereses «ideológicos», «internacionales», vinculados incluso al «narcoterrorismo».
El riesgo es evidente: mientras las mayorías soportan los costos de la inflación, la incertidumbre y el deterioro del poder adquisitivo, determinados grupos económicos buscan convertir la coyuntura en un mecanismo para ampliar privilegios y consolidar posiciones de ventaja.
Fuimos informados de que la Unión Juvenil Cruceñista tiene una larga historia de accionar fascista en Santa Cruz, amparada por el Comité Cívico de Santa Cruz. El objetivo de estas prácticas es generar miedo, desmovilizar a la población, quebrar la organización social e instigar enfrentamientos con discursos racistas, xenófobos y supremacistas.
El desafío consiste precisamente en reconstruir esa articulación. No se trata de sustituir unas organizaciones por otras ni de imponer una única forma de hacer política. Se trata de recuperar la capacidad de construir un bloque histórico donde converjan el movimiento obrero, las comunidades indígenas y campesinas, los sectores urbanos populares, la juventud, las mujeres organizadas, los intelectuales comprometidos y las nuevas generaciones que rechazan el neoliberalismo.
No se trata únicamente de gasolina o diésel. Se trata de definir quién controla los recursos estratégicos y quién obtiene las ganancias derivadas de una crisis que golpea diariamente a millones de bolivianos.
Hoy las exportaciones pasan los $us 6.000 millones, la producción estatal es sólo 7% de este monto; es el único que ingresa sus divisas al Banco Central, mientras la renta minera es menos del 9% del valor del mineral extraído. El resto es fuga de capital.