Globalización
A cada oleada de dominación colonial correspondió una doctrina globalizante. Las hecatombes imperiales modernas se realizaron bajo invocación del Evangelio, las contemporáneas, en nombre de la ciencia. En su Discurso sobre el Espiritu Positivo (1844) Augusto Comte afirmó que las sociedades progresaban del salvajismo a la barbarie y de ésta a la civilización. La prédica implícita era que los civilizados rescatarían salvajes y bárbaros de su deplorable estado exigiéndoles a cambio apenas su libertad y sus bienes.









