Boric debe estar ahí. No por capricho, no por protocolo, no por turismo diplomático. Debe estar en la cumbre del BRICS porque el mundo está cambiando de eje y si Chile se queda pegado a Washington y Bruselas, se va a quedar fuera del siglo XXI.
Debe estar porque Gaza arde, porque Trump reaparece como el emperador de la hipocresía, porque Israel sigue masacrando a niños y nadie en la ONU se atreve a levantar la voz. Debe estar porque los países que conforman el BRICS están diciendo basta. Basta a la dictadura del dólar, basta al Consejo de Seguridad, basta al discurso único sobre democracia y derechos humanos cuando esos derechos se entierran bajo los escombros de Rafah.