Colombia. ELN: Rebeldes contra el sistema
Y para que la rebelión contra este sistema contrario a la vida sea eficaz, necesita ser masiva, organizada, unida y determinada, como lo fueron los tres meses del Estallido Social de 2021.
Y para que la rebelión contra este sistema contrario a la vida sea eficaz, necesita ser masiva, organizada, unida y determinada, como lo fueron los tres meses del Estallido Social de 2021.
Sintentizando, de manera muy general, dichas alternativas le apuestan al ordenamiento territorial popular, el autogobierno comunitario y a la movilización social permanente para que llegue el día en que seamos las comunidades quienes decidan el futuro y no las multinacionales junto a sus aliados locales.
Para ello es fundamental tensionar al gobierno, desbordarlo, superarlo por la izquierda. Esa tarea no le toca a quienes solo quieren reformas que redistribuyan riquezas mientras se garantiza la perpetuidad del sistema capitalista, y se construye ingenuamente, un país donde explotados y explotadores puedan vivir armónicamente.
En nuestro país, es evidente que la pobreza y el hambre seguirán creciendo, mientras sigamos esclavos de pagar los intereses de la Deuda Externa.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, durante su intervención en el segmento de alto nivel de COP16 habló de la responsabilidad de los países ricos, grandes emisores de CO2, en la crisis climática y avizoró el inicio de «tiempos de extinción» y «tensiones y expresiones políticas distintas».
Al referirse a los «superricos«, que están conformados por élites económicas, políticas, empresariales y comunicacionales, dijo: «Son ellos los que nos matan, los que no les importan ni los niños de Gaza, ni Latinoamérica ni África. Después de que chuparon la vida con las emisiones de CO2».
Este informe ratifica a Colombia, bajo una lectura crítica, como un permanente enclave colonial de los intereses de Estados Unidos, golpeando de lleno la soberanía nacional.
La presentación en sociedad de esta operación política la están denominando Acuerdo Nacional para la alternancia en el Gobierno, que significa que unas fuerzas oligárquicas permiten que Petro culmine su mandato, pero el progresismo las apoya para retornar al Gobierno en 2026.
“Todo lo que Estados Unidos no puede hacer, porque le es prohibido intervenir en asuntos de gobiernos extranjeros, lo hace, por supuesto que sí, pero por medio de otros. Obré con licencia y permiso en Colombia”. En ese entonces, Klein, junto a Tzadaka Abraham y Teddy Melnik fueron contratados por el “Cartel de Medellín con la mediación de Yitzhat Shoshani representante en Colombia de la industria militar sionista y representante de Hal Cal, empresa contratista del Ministerio de Defensa Israelí” (Peñaranda, 2024).
En el Presupuesto General de la Nación destinan el 87 por ciento a cubrir el Gasto Corriente, que paga la burocracia, los gastos de guerra y los intereses de la Deuda Externa, decisión que es compartida tanto por la oligarquía local, como por el Gobierno progresista.
Desde luego que la coalición política del actual gobierno busca convertirse en la tercera fuerza política dentro del Régimen político, para disputarse el poder contra la Extrema derecha y la Centro derecha, claro que tiene un margen de alianza con la última, a la que acude para lograr gobernabilidad, pero a cambio de concesiones.