Para la mayoría de la gente y sobre todo para quienes desde años conocemos de cerca la realidad de la salud pública en Chile no debiera sorprendernos. Tenemos mala memoria. Todos los inviernos los hospitales, los consultorios, los SAPU colapsan…¿Quién sufre las consecuencias?… los sectores más desposeídos, precarizados y explotados. Los datos lo confirman, la mortalidad infantil es mucho mayor en los sectores más pobres. Es decir, quienes deben morir esperando una atención oportuna, una cirugía, un medicamento especial, son los hijos e hijas de la clase trabajadora, no los hij@s de quienes hoy nos gobiernan ni los hij@s de los dueños del país.