Colombia. Mandato del ELN: Deslinde categórico con el narcotráfico

En el desarrollo de un salto que le dieron a la guerra contrainsurgente con la creación por parte del Estado del paramilitarismo, este encontró en el narcotráfico su principal fuente de financiamiento y sus agenciadores, el Pentágono y los señores de la guerra, la clase política colombiana más recalcitrante en asocio con los militares, sostuvieron sus ejércitos ilegales a muy bajo costo.

De la guerra a la diplomacia a los negocios

El complejo industrial militar sigue siendo un actor clave en conflictos como la guerra en Ucrania, donde empresas occidentales proveen armas y tecnología a las fuerzas ucranianas. Empresas como Lockheed Martin, Raytheon Technologies y Northrop Grumman dominan el mercado estadounidense, mientras que, en Europa, Airbus, BAE Systems, Leonardo y Rheinmetall son líderes en la producción de sistemas de defensa.

Colombia. Comandante Antonio García del ELN: Dineros calientes de la USAID

No podemos pasar de largo y estamos obligados a mirar con atención los receptores de «dineros calientes» del «amo del Norte», ONG y algunas organizaciones sociales y hasta instituciones del actual Gobierno, que lamentan la decisión de Trump. Piensan que la gente se traga el «sapo» que esos dineros vienen con destinos bien intencionados.

Mercenarios y contratistas civiles: el negocio sucio de las guerras (Segunda parte)

El 16 de septiembre de 2007, personal de la empresa estadounidense Blackwater Worldwide (actualmente Academi) utilizó armas de fuego mientras escoltaba un convoy en Bagdad, lo que terminó con la muerte de 17 civiles y 24 heridos iraquíes. Las investigaciones concluyeron que abrieron fuego injustificadamente contra civiles desarmados, sin embargo, a pesar de que 5 contratistas fueron procesados, en 2009 todo quedó en nada.

Trump, Milei y las lecciones de Maquiavelo: Un mundo brutal  

Por Álvaro García Linera

En los países subalternos del orden capitalista es conocida la presencia de USAID con sus llamados “proyectos de desarrollo”, “fortalecimiento democrático” y de “prensa libre” que, a nombre de valores y beneficios para todos, financian elites locales leales a las empresas y políticas norteamericanas. Es el “poder blando” (“ser amado”) que viabiliza sin traumas el poder duro de los intereses corporativos (“ser temido”). Pues ahora estas edulcoraciones de la dominación no van más. Los intereses norteamericanos ya no apelaran a eufemismos y consenso para estar allí donde vean conveniente.