Chile. Lo llamaban Ronco
Una de las cosas que aprendí con profundidad en este ensayo político que fue la cárcel, y que le debo a Guillermo y sus camaradas, es que el sectarismo no es aplicable en un trabajo político serio con ganas de triunfar.
Una de las cosas que aprendí con profundidad en este ensayo político que fue la cárcel, y que le debo a Guillermo y sus camaradas, es que el sectarismo no es aplicable en un trabajo político serio con ganas de triunfar.
Las herramientas utilizadas no fueron más que cuchillos, cucharas, tenedores y alambres, que emplearon para excavar el túnel, con la escasa iluminación que les proporcionaban algunas bombillas de bajo consumo.
El dolor no resuelto de los sobrevivientes, sus duelos incompletos y los silencios impuestos atraviesan las generaciones, configurando dinámicas familiares marcadas por el miedo, la incertidumbre y la ausencia.
«Haití pide la restitución de este rescate y la reparación de los agravios causados por la esclavitud, reconocida durante años como crimen contra la humanidad. En otras palabras, no es una simple reivindicación, sino una necesidad para que nuestra nación pueda reencontrar el camino de la prosperidad y del respeto.»
Antonio Gramsci es recordado como un gran teórico de la política y la cultura modernas. Pero no creía que las grandes ideas fueran solo cosa de intelectuales e insistía en que los trabajadores debían convertirse en los líderes de sus propias organizaciones.
A 10 años de la muerte del célebre escritor nacional se presenta “Las viudas odiosas de Lemebel” en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, contando con la participación e intervención de Geraldine Mardones, Pedro Marinello, Cristián Cuevas, Pedro Bahamondes, Victoria Aldunate y su editor Víctor Hugo Robles. Jueves 23 de enero a las 19hrs en el Tercer Piso, Av. Matucana 501, Metro Quinta Normal.
Para que conozcan cómo pensaba el Ronco, rebelde impenitente y formador en toda regla, les dejo una entrevista que registré cuando se cumplieron 39 años del golpe de Estado de 1973. (Y en el puerto de mis huesos te quedas, Guillermo.)
“No sirven los combates heroicos que sólo serán testimonio, nos sirve el lento y pesado trabajo en la base para construir las fuerzas necesarias”
Guerrero tiene una larga historia de rebeldía de la que son ejemplo los sobrevivientes de las múltiples masacres, los familiares de las víctimas de la Guerra Sucia, las madres y padres de los estudiantes de Ayotzinapa, los grupos de buscadoras, las organizaciones de mujeres y de sus ejemplares formas de autodefensa comunitaria autónoma e independiente, que imparten justicia en sus territorios y tratan de construir órganos con el poder del pueblo en la educación, la salud y la producción.
El 7 de enero de 1965 insurgimos por primera vez como guerrilla revolucionaria al tomar militarmente la población de Simacota, Santander. Allí lanzamos al país el ‘Manifiesto de Simacota’, de plena vigencia hoy, a 60 años de esta histórica acción.