Para el año de la guerra que viene

El Año Nuevo, con sus primeros zarpazos, nos recordó quizá lo más importante que debemos integrar a nuestra conciencia como especie: que la humanidad está ante un monstruo y que decirlo no es ninguna exageración ni metáfora. Este 2026 comenzó mal.

En la madrugada del 3 de enero, las fuerzas aéreas de EE.UU. en una «operación perfecta», según Mr. Trump, con 150 aviones militares atacaron Venezuela, mataron decenas de personas y secuestraron al legítimo presidente del país, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores. Después se dedicaron a humillar al prisionero, paseándolo en chancletas por la invernal Nueva York y exhibiéndolo como si fuera un animal exótico, trofeo de caza, recordándonos la larga tradición de ‘zoológicos humanos’ del ‘Mundo Civilizado’. Ya no es una simple deshumanización, sino el retorno directo a las cavernas.

Cuba. En el nombre de los 32 combatientes caídos durante la agresión imperialista en Venezuela

«Nuestros compatriotas cumplieron dignamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones y supieron poner en alto, con su actuación heroica, el sentir solidario de millones de compatriotas.»