Chile. Mentir
El fascista miente no para que usted no conozca la verdad, miente para que usted no se interese en el conocimiento de la verdad y le entregue a él, al fascista, la facultad de poseerla y usarla.
El fascista miente no para que usted no conozca la verdad, miente para que usted no se interese en el conocimiento de la verdad y le entregue a él, al fascista, la facultad de poseerla y usarla.
El objetivo político aquí es denunciar que el modelo económico capitalista y el régimen político que lo sustenta, son las causas principales de la crisis humanitaria, del conflicto social y armado, de la destrucción de los territorios y la ausencia de derechos entre las comunidades»
Argentina proveedora de bienes comunes para la innovación tecnológica y productiva contemporánea liderada por capitales foráneos, principalmente estadounidenses, es el destino de los acuerdos actuales entre Argentina y EEUU.
Trump no es neutro, y ningún plan de paz puede ser verdadero cuando el garante es el mismo que vetó la paz.
Hace pocos días se anunció una tregua y el posible inicio del fin de la guerra entre Palestina e Israel. Sin embargo, es difícil confiar plenamente en que este acuerdo se concrete. Las razones son evidentes: décadas de conflicto en Medio Oriente, la inquebrantable alianza entre el gobierno de Benjamin Netanyahu y Estados Unidos, y la sombra del imperialismo que se oculta tras los supuestos países garantes de la paz.
Convocamos a la movilización ética, política y popular.
En su libro, Isikara y Mokre han demostrado cómo la teoría del valor de Marx es esencial para comprender los problemas clave que enfrenta el mundo en el siglo XXI. Argumenta poderosamente que las desviaciones entre los precios de mercado, los precios de producción y los precios de la fuerza de trabajo son fundamentales para comprender las transferencias internacionales de valor debido a las distintas composiciones de capital y las tasas de explotación, así como explicar el papel central de la renta y la acumulación en la crisis ecológica inducida por el capitalismo.
Pero cuando la izquierda se obsesiona con ser antiimperialista y/o antifascista, olvida nombrar (y combatir) al capitalismo mismo.
Las personas pasarían a ser sospechosas simplemente por sostener alguna de una lista de creencias típicas de la izquierda, reetiquetadas subjetivamente como «extremismo» y supuestamente predispuestas a la violencia.
La resistencia a la política pública viene creciendo, pero aún resulta insuficiente, especialmente en la construcción de un consenso político para orientar un rumbo en favor de las trabajadoras y los trabajadores, del mercado interno y las economías regionales.