Chile / Mapuche. La Consulta Indígena no tiene validez, seriedad ni legitimidad
«La propuesta por parte del Estado chileno, de llevar adelante la Comisión por la Paz y Entendimiento, nuestra organización (CAM) la considera una farsa»
«La propuesta por parte del Estado chileno, de llevar adelante la Comisión por la Paz y Entendimiento, nuestra organización (CAM) la considera una farsa»
Desde sus inicios fue un vehículo de expresión popular y movilización de los sectores oprimidos y marginados, y de sus aspiraciones por un Chile verdaderamente democrático.
El mercado chileno ha hecho del feminismo una marca. Vende resiliencia, liderazgo y autosuperación como si fueran sinónimos de liberación.
Debemos apostar por el rearme del campo clasista, popular y revolucionario, romper el sectarismo, articular las luchas y retomar la iniciativa política para hacerle frente al actual gobierno de Boric, y todos los que vengan.
«Al principio, el patriotismo y no el comunismo me condujeron a tener confianza en Lenin y en la Tercera Internacional. Paso a paso, a través de la lucha, estudiando el marxismo-leninismo a la vez que participaba en actividades prácticas, gradualmente llegué a la conclusión de que sólo el socialismo y el comunismo podían liberar a las naciones oprimidas de la esclavitud.»[1]
¿Qué diferencia hace encontrarse de uno u otro lado de la línea amarilla?, me pregunto cada día.
Y en septiembre, el ministro del Interior, el radical Héctor Arancibia Laso, amenazó hasta con fusilamiento a los mineros de Lota que habían anunciado que izarían una bandera roja para el 18.
Los firmantes sostienen que Julia Chuñil representa la lucha histórica del pueblo nación Mapuche, en la reivindicación ancestral de la defensa del itrofill mongen.
Se abre un tiempo de enormes expectativas por cambios, los que estarán atravesados por nuevas presiones por la devaluación y la suba de precios y tasas de interés, próximos vencimientos impagables de una deuda pública eterna, odiosas, ilegítima e ilegal, con más cierres de empresas y renovadas protestas sociales contra la política antipopular de la derecha libertaria y sus cómplices.
Muy probablemente la justicia del Régimen colombiano hará caso omiso de la responsabilidad de Uribe, en la barbarie cometida contra el pueblo colombiano, pero las víctimas no olvidan, la memoria perdura.