México. Los fusiles de Zapata no están dormidos
No es extraño que una lucha comience con el discurso de unos pocos y, con los años, se vuelva el de millones.
No es extraño que una lucha comience con el discurso de unos pocos y, con los años, se vuelva el de millones.
El «civilizado» mundo moderno del capitalismo dominante se forjó, y se sigue manteniendo, con la despiadada fuerza bruta. La «democracia» y todos sus valores asociados no mencionan el infame racismo supremacista en que se basan, y en la sangre que han hecho -y continúan haciendo- correr con cualquiera que ose cuestionarles. ¿Democracia? La risa imparable de Mafalda al enterarse que eso, etimológicamente, significa «gobierno del pueblo» lo dice todo.
Ni soberanía, ni leyes, ni respeto por la vida en ninguna de sus formas, todo es ganancia a cualquier costo; las máscaras se caen y el capitalismo se muestra tal cual, es la guerra y la muerte contra la humanidad y contra la vida.
Por ello, resulta fundamental visibilizar la desregulación de la psicología clínica
¿En qué se diferencia el Consenso de Londres del Consenso neoliberal de Washington?
Decimos entonces que no daremos ni un centímetro de espacio a la derrota y seguiremos al pie de la letra el mandato de nuestros kuifikecheyem.
Este acontecimiento de tal dimensión histórica ni debe ser desfigurado ni utilizado para sacar provecho político alguno.
Es una asignatura pendiente de la política local y global construir el horizonte de transformación social más allá del rumbo por las ganancias y la acumulación capitalista que nos devuelve la realidad en esta tercera década del Siglo XXI.
La democracia no se sostiene con represión ni con olvido, sino con memoria, justicia y dignidad.
A 50 años del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976 reproducimos una entrevista realizada a Pablo Bonavena, Sociólogo y Profesor a cargo de la materia Sociología de la Guerra, UBA y UNLP.