“Smart and to the point”: Preguntas de un viejo obrero que lee y escribe
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?
Así, mientras unos andábamos expectantes al desenlace de la selección de fútbol, otros se afanaban rápidamente en aprobar decretos y leyes en contra del pueblo.
Hemos tomado conocimiento que el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, señaló que el mundo podría pasar de 9 a 25 ó 30 países con armamento nuclear, sin decir de qué países se trata. Sin embargo, según un informe de la OEIA, de marzo de 2025, Alemania ha alcanzado las capacidades, científicas, técnicas, y manufactureras para producir sus propias armas nucleares. La proliferación de nuevas armas nucleares es un hecho muy grave y viola los esfuerzos del Tratado de No-Proliferación Nuclear. No podemos olvidar que Alemania encabezó dos guerras mundiales que la humanidad guarda en su memoria.
En esta débil correlación de fuerzas, se necesita un movimiento nacional con horizonte estratégico revolucionario, con una táctica de defensa activa, integral hasta donde sea posible preparar y ejercer, dirigida contra el imperialismo y sus súbditos.
Le Monde no siente horror por el horror. Siente horror por lo impreciso.
Jose Liao, gerente general del negocio de sistemas de Asus, dijo que el quinto fabricante mundial de PC aumentará los precios de sus nuevos modelos entre un 25% y un 30% en el trimestre de abril a junio, añadiendo que este rango no era exclusivo de Asus « sino también para todos los pares de PC. Nadie puede escapar ».
Como bien lo ha señalado el combatiente revolucionario cubano Joel Suárez, “la solidaridad es el nombre político que tiene el amor”; y en el caso cubano, ese amor no es abstracto, no es retórico, no es para discursos diplomáticos, es concreto, es combativo, es profundamente antiimperialista.
Conviene dejar algo claro desde el principio, la solidaridad no es caridad; la caridad es vertical, humillante en muchos casos, funcional al sistema que produce la desigualdad.
El «Caso Quilleco» se enmarca en un conflicto histórico y estructural entre el Estado chileno y comunidades mapuche que reclaman tierras, autonomía y reconocimiento cultural.
Seguiremos desempeñando nuestro trabajo con el mismo profesionalismo, convicción ética y compromiso social, conscientes de que cada documento, testimonio y registro son piezas esenciales en la lucha contra el olvido y la impunidad.
Cuando hablamos del pueblo mapuche, el Estado argentino cometió a través de la mal llamada Campaña del Desierto un genocidio tremendo y le usurpó el territorio, principalmente, a las comunidades mapuche que estaban en la Patagonia.