Argentina / Mapuche. Exigen liberación inmediata de Lonko Facundo Jones Huala
Basta de enmascarar la dictadura de Milei, Torres, Bullrich y todo aquel que venga en contra de la ñuke mapu y la vida misma.
Basta de enmascarar la dictadura de Milei, Torres, Bullrich y todo aquel que venga en contra de la ñuke mapu y la vida misma.
Se abre un tiempo de enormes expectativas por cambios, los que estarán atravesados por nuevas presiones por la devaluación y la suba de precios y tasas de interés, próximos vencimientos impagables de una deuda pública eterna, odiosas, ilegítima e ilegal, con más cierres de empresas y renovadas protestas sociales contra la política antipopular de la derecha libertaria y sus cómplices.
En la coyuntura del gobierno Milei se benefician los grandes inversores especulativos y el gran capital invertido en el núcleo concentrado de la acumulación capitalista local. Remitimos al sector minoritario agroexportador, de la energía y la minería. Sectores en donde predomina el capital externo transnacionalizado.
No hay independencia de clase sin un programa, estrategia y política que tengan como eje la organización y lucha contra el capital y el Estado burgués. La ruptura de la clase obrera con el conciliacionismo de clases no depende de medidas organizativas. Lo organizativo se ordena a partir de una teoría y una política definidas, y no al revés.
Existe pues una saga de corrupción, desfalcos, coimas, promocionados desde el Estado, que desnuda la naturaleza social de esta banda de lúmpenes, alineados en la ultraderecha.
La oportunidad del RIGI y el rumbo liberalizador a ultranza en la actualidad estimula las expectativas de grandes inversores, siempre que se consolide el rumbo, lo que requiere el disciplinamiento de la protesta social e incluso de la burguesía local que mantiene su imaginario industrializador.
Más allá de la desconformidad y de la protesta, resulta imprescindible el surgimiento de una propuesta política alternativa que entusiasme a buena parte de la sociedad, para revertir las reformas avanzadas en esta primera parte del gobierno Milei.
Por supuesto, existe un profundo nexo entre la arbitrariedad y represión política, por un lado; y la opresión económica, el hambre y miseria, a la que están siendo sometidos millones de explotados, marginados y desempleados, por el otro.
Al mismo tiempo, la política es construcción social histórica y bien vale interrogarse si la sociedad continuará soportando la lógica del ajuste perpetuo de la motosierra y la reaccionaria reestructuración, o si se habilita desde el descontento, la protesta y la organización, la emergencia de una propuesta alternativa que discuta de base el orden económico social en el país.
¿Cómo se puede tener credibilidad cuando se hacen afirmaciones del tipo “el capitalismo está estancado desde hace 50 o 100 años»? Semejantes afirmaciones pueden convenir al mantenimiento de sectas, pero son insostenibles en cualquier debate con los ideólogos y apologistas del capitalismo. No hay manera de disimular esta indigencia teórica con slogans, y menos todavía con las descalificaciones personales (oportunista, revisionista, y semejantes) que usualmente circulan en la izquierda.