Bolivia. Los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles
Restaurar a las familias que perdieron a sus seres queridos ese fatídico noviembre del 2019 es un deber de nuestros pueblos.
Restaurar a las familias que perdieron a sus seres queridos ese fatídico noviembre del 2019 es un deber de nuestros pueblos.
Las tareas que se implementarán, por cualquiera de los candidatos que llegaron a la segunda vuelta, tiene que ver con una agenda de privatizaciones, achicamiento del Estado y un modelo de economía de mercado. En suma un ajuste al estilo 21060, con un gran objetivo común: cambiar la Constitución Política del Estado
Son tiempos de acción y reflexión, de reorganización y resistencia, superando las miserias de proyectos personales. Retornar a los orígenes del Instrumento Político, es un imperativo, las muertes anunciadas no deben afectar a un cuerpo que resiste ya casi 500 años y que sabe la ruta de la defensa de la vida.
Por lo pronto, las cuatro fuerzas principales de derecha suman ya más del 85 por ciento de los curules en la Asamblea Legislativa Plurinacional, cifra que les puede permitir después de la toma de posesión en noviembre del año en curso convocar a una Constituyente con el objetivo de restablecer la República racista y neoliberal y eliminar el Estado Plurinacional.
Estos tres candidatos, no debemos olvidar, son los responsables directos de la muerte de bolivianos y bolivianas en los trágicos días de noviembre del año 2019.
¿Tenemos la suficiente madurez, como para frenar estos intentos? El reto será definido en el mes de agosto.
La crisis del MAS es, a la vez, programática y estratégica: programática, porque ninguna de sus fracciones ha presentado propuestas consistentes para superar el agotamiento del modelo rentista basado en el gas; estratégica, porque su reconducción política requiere articular al bloque social indígena, campesino, obrero y popular en una nueva fase de reformas sociales, económicas y estatales. En los hechos, las disputas internas del MAS han derivado en antagonismos caníbales, con ausencia de un debate que aborde lo que realmente preocupa a la gente.
Es por ello que ya se anuncian otros tiempos que nos lleven a buscar nuevos rostros, otras miradas de la realidad, mucho mejor si son con gente que llega sin máscaras, con la plenitud de arriesgarlo todo y con el deseo de proponer nuevos proyectos para el futuro.
El yo liberal se ha impuesto al “jiwasa” andino, ¿será el triunfo definitivo de la modernidad en Bolivia? El discurso de la descolonización es una palabra desteñida y se encuentra en el fondo de las “Istallas” de dirigentes que utilizan los ponchos para esconder la vergüenza de obedecer a los q’aras que tanto han maldecido.
La oligarquía colonial nunca le perdonó a Gualberto Villarruel el haber convocado al Congreso Indigenal, tampoco le perdonarán a la jueza su osadía de ser honesta. Antes de pensar en posibles candidatos debemos tener claridad de lo que está en juego y eso no es otra cosa que dejar atrás el “Estado aparente” y consolidar el Estado Plurinacional.