Trump Trump Trump
Cayó Atenas, cayó Roma, cayó Napoleón, cayó Hitler, y tantos que se creían dueños del mundo.
Cayó Atenas, cayó Roma, cayó Napoleón, cayó Hitler, y tantos que se creían dueños del mundo.
Con la llegada de Donald Trump al poder, varias facciones del Partido Republicano compiten por imponer su dominio. Entre ellos están los «Groypers», el ala más derechista de la coalición, que busca que el partido adopte una agenda abiertamente nacionalista blanca.
Bolivia se convirtió en un duro adversario, pero EEUU tenía su atención en medio oriente. Sin embargo, la emergencia del Instrumento Político y el arribo al gobierno de un indígena puso en alerta sus mecanismos de defensa y comenzó la estrategia para desmantelar el poder acumulado en los movimientos sociales. Con 20 años de trabajo, este desmantelamiento puede vanagloriarse de un triunfo parcial, pero triunfo. Ahora está empeñado en dar la estocada final y justo cuando en Bolivia se recordará los 200 años de construcción de un Estado-nación.
La Unión Europea que arrojó y aún arroja cientos de miles de millones de euros en “ayuda militar” a los neonazis de Kiev, conminada ahora por Donald Trump a aumentar su gastos militares hasta alcanzar el 5% de su PIB… calla y obedece. Probando así que la Unión Europea no es sino un Protectorado yanqui en el viejo continente.
El dato de que la isla posee uranio, zinc, oro y uno de los más notables registros de tierras raras en la Tierra se le pasó por alto en el posteo.
No creo que la ideología que representa Trump se desvanezca después de su muerte. Su movimiento se nutre de un rico y nutritivo guiso de miedos y agravios: racismo, sexismo, homofobia, nativismo, negacionismo climático. Suficiente para alimentar a sus seguidores durante mucho tiempo.
“Galápagos no está en venta, no está en guerra y no puede ser militarizada”
En definitiva, pese a la declaración constitucional, el Estado de Chile pasa a tener la nula propiedad, o propiedad eminente del Estado de las minas.
El triunfo de Donald Trump implica un ascenso de la ultraderecha global y un espaldarazo para Milei, en un marco de agotamiento del régimen de acumulación neoliberal que como contrapartida ingresa en su fase más retrógrada. Lo que varios autores denominan ahora “aceleración reaccionaria”.
Es así como los Estados Unidos habla de “guerra multi dominio”, que descansa en tres pilares principales: Integración conjunta, la sinergia de capacidades tecnológicas avanzadas y el desarrollo de líderes que prosperen en escenarios caóticos y fortalezcan el “Mission Command” (Mattos, 2019). Las categorías como “integración”, “sinergia”, “tecnología avanzada” esconden detrás las tácticas irregulares, acciones terroristas, contratación de mercenarios junto a la coordinación de las fuerzas armadas estatales que actúan por tierra, aire y mar.