Chile. Joseph Fouché, una mezcla de Mamo Contreras y Enrique Correa
Una vez más, todo parecido con sucesos acaecidos mucho más tarde en la larga y angosta faja de tierra que llamamos Chile, no es pura coincidencia.
Una vez más, todo parecido con sucesos acaecidos mucho más tarde en la larga y angosta faja de tierra que llamamos Chile, no es pura coincidencia.
Empecemos diciendo que la concepción de libertad que defienden Milei y seguidores está emparentada con lo que Isaías Berlin llamó la libertad en sentido negativo (en Conferencia “Dos conceptos de libertad, octubre de 1958, Universidad de Oxford).
En lugar de buscar crisis basadas en demasiada deuda, imprudencia financiera o inestabilidad financiera a lo Minsky, la ley de la rentabilidad de Marx sigue siendo la explicación más convincente de las crisis.
Por supuesto, desde un punto de vista marxista, el término “policrisis” tiene sus ambigüedades, ya que sugiere que estas múltiples crisis son discordantes en lugar de estar arraigadas, en última instancia, en los fallos del sistema capitalista para abordarlas tanto secuencialmente como en su totalidad.
A 50 años del golpe de Estado en Chile, queremos recordar a un marxista revolucionario que sobrevivió al exterminio de la dictadura militar chilena y que durante más de un año transitó por una decena de centros de tortura. Hablamos de Luis Vitale Cometa (1927-2010), quien murió a días de cumplir 83 años y, más de dos tercios de su vida, los dedicó a la militancia política en las filas de la izquierda revolucionaria y al desarrollo del pensamiento transformador.
Una memoria impostada es herramienta de los cínicos, una memoria auténtica es experiencia, y ella, simiente de proyectos de emancipación.
Que haya existido un salto importante en la consciencia de las y los trabajadores nos demuestra que no es imposible alcanzar el poder popular.
“El único político que se atrevió a entrar con nosotros al fondo de la mina… fue el compañero Salvador Allende”.
«La lección es nítida: sólo el pueblo ayuda al pueblo, y la tarea es construir sus propias fuerzas para autoemanciparse. No puede confiar en los ‘progresistas’ ni en los ‘capitalistas democráticos’, ni en aquellos políticos y sus cantos de sirena que sólo buscan aprovecharse de la buena fe popular. Ya basta».
Se cumplen 50 años del golpe cívico militar que dejó instalada una actualización del capitalismo, la cual ha sido administrada en la salida pactada a la democracia. También vino a aniquilar los avances de la organización popular y revolucionaria que se venían acumulando con lucha y protagonismo del pueblo por décadas previas al gobierno de la unidad popular.