Economía crítica. La crisis de liquidez y cómo ahogarse desnudo
Así que caída de ganancias; aumento de las tasas de interés; desaceleración de las economías y una crisis crediticia.
Así que caída de ganancias; aumento de las tasas de interés; desaceleración de las economías y una crisis crediticia.
Pero no existe ningún camino adelante genuino que no conlleve la polarización de los intereses de clase y el estallido de un movimiento, y si tenemos algo que aprender de la política de las últimas décadas es que no habrá conquistas duraderas que no atenten en términos fundamentales contra los ricos y contra su poder.
Aunque con continuidades, estamos hoy ante una nueva situación debido a la presencia de fenómenos políticos con componentes fascistas tanto en la política nacional como internacional. Esto no era parte del paisaje global hasta 2016, y tampoco lo era en el Brasil de 2018. Pero es algo que aquí, como tal vez también en Argentina, vino para quedarse.
El gobierno debió remover a los altos mandos de las fuerzas armadas y las policías para haber intentado por lo menos un proceso de saneamiento y desinfección.
Un enfoque socialista de la cultura requiere cuatro aspectos: la democratización de las formas de la alta cultura, la protección del patrimonio cultural de los pueblos previamente colonizados, el desarrollo de elementos básicos de alfabetización cultural y la domesticación de las formas culturales procedentes de la potencia colonizadora.
El gobierno de Boric ha culminado su proceso de derechización al colocar en cargos políticos claves a destacadas figuras del laguismo y del bacheletismo; complementando a quienes desde el comienzo entregó su conducción económica.
Podemos asegurar, así, que el gobierno de Apruebo Dignidad ha dejado de existir y que, en su lugar, se levanta un sexto gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia en donde las transformaciones sociales prometidas tendrán lugar, sin lugar a dudas, pero al cadencioso ritmo de ‘la medida de lo posible’.
No lo digo yo: lo dice la TV.
“Unificar el pensamiento, unificar el corazón, unificar la voluntad de la América.” (Francisco Bilbao, 1856)
“Leí atentamente los cuadernos que llenaron los tres órdenes antes de reunirse en 1789; digo los tres órdenes, los de la nobleza y el clero así como el tercer estado. Veo que aquí piden el cambio de una ley, acá de una costumbre, y tomo nota. Continué así hasta terminar este inmenso trabajo, y, cuando llegué a reunir el conjunto de todos esos anhelos particulares, me di cuenta con una suerte de terror que lo que reclaman es la abolición simultánea y sistemática de todas las leyes y de todas las costumbres en vigor en el país.” (A. de Tocqueville. Op. cit.)