Colombia. Más allá del megáfono
A través de cadenas de inversión y “productos financieros”, los recursos de trabajadores colombianos terminan respaldando operaciones de exterminio.
A través de cadenas de inversión y “productos financieros”, los recursos de trabajadores colombianos terminan respaldando operaciones de exterminio.
El objetivo ahora es que Milei gane las elecciones intermedias del Congreso y luego devalúe (¿gradualmente?) para impulsar las exportaciones y conseguir dólares. Pero eso también significará el retorno de una inflación alta. Hasta ahí llega la economía de la motosierra.
Esta dependencia solo se puede eliminar acabando con el dominio del capital, especialmente el capital financiero en su forma monetaria, que es el que ejerce su presión de la manera más inmediata y directa cuando se producen las salidas masivas de los activos de un país. La lucha debe plantearse en términos de clase.
Chile tiene miles de héroes y heroínas que, después de todo el horror que vivieron, siguieron luchando por derrocar a la dictadura. Muchos regresaron del exilio, muchos emprendieron campañas de solidaridad, muchos otros quizás no pudieron con tanto dolor y se volvieron invisibles por decisión propia.
La descomposición política no es solo del gobierno, sino del conjunto del sistema político, de la forma del ejercicio de la “democracia realmente existente” en el país.
Es un reportaje tendencioso porque a partir de un caso excepcional y particular, pretende de manera encubierta hacer una generalización mal intencionada.
Damos por entendido que el régimen convirtió las magistraturas en la acequia de las aguas servidas, y en la recompensa del envilecimiento exigido para ocupar injustificadamente y a título oneroso un curul que antaño reclamaba alguna envergadura al tiempo que daba lustre y distinción.
El fracaso de la ONU es el símbolo organizativo del fracaso del capitalismo mundial para unir a las personas y los Estados para acabar con la pobreza a nivel mundial, detener el calentamiento global y el colapso ambiental y prevenir guerras continuas e interminables.
O recuperamos una democracia con sustento de «Buen Vivir» al menos, o pasamos a un régimen abiertamente dictatorial y fascista.
Una de las razones que puede explicar el fuerte incremento de apoyo a las fuerzas más conservadoras de la sociedad pareciera haber sido la pérdida sucesiva de la fortaleza ideológica experimentada por la representación política de los sectores populares. Porque, lo que uno pierde lo gana el otro.