El odio hacia Cuba los consume
por Arthur González.
por Arthur González.
El desafío estratégico se ha hecho evidente en los últimos diez años: el contraste entre el estancamiento de los centros imperialistas tras la crisis de 2007/08 y el salto cualitativo del fortalecimiento de China ha hecho sonar las alarmas de una fracción de la burguesía estadounidense.
Durante las elecciones, el estado de excepción fue utilizado como mecanismo de control total de las calles, permitiendo a la derecha y al propio Noboa amedrentar votantes, presionar autoridades electorales y sembrar el miedo, en clara violación a las mínimas garantías democráticas.
Campesinos y campesinas han sido expulsados por tener la maldición del oro negro en sus tierras. Indígenas y comunidades afrodescendientes han podido resistir, pero son igualmente agredidas. En últimas, el petróleo sigue saliendo por grandes oleoductos enriqueciendo principalmente a los capitales multinacionales.ff
Lo que este genio diplomado en Boston y en Cambridge no entendió es que los aranceles encarecen los productos importados que consumen los… estadounidenses. No paga Moya: pagan los currantes yanquis. Lo de Trump no es una estrategia fiscal, es una pelotudez.
Novelista incandescente, doctrinario convulsivo
El país está fracturado y las redes sociales son escenario de una «guerra cultural» despiadada e ininterrumpida. Una estrategia que se base únicamente en el «buen gobierno» subestima la «sobrepolitización» de la extrema derecha. El gobierno no debe refugiarse en la «hibernación», o, peor aún, en un «modo vegetal» de fotosíntesis nocturna a la espera de las elecciones de 2026.
¿A dónde va todo esto? Bueno, significa una caída en la producción en los Estados Unidos y en la mayoría de las principales economías; y significa un resurgimiento de la inflación, particularmente en los Estados Unidos.
¿Pero cuál es realmente el legado de Gabriel Boric? La respuesta es sencilla y lamentable: Salvar a las AFP; perdonar a las Isapres; firmar el TPP11; desalojar tomas de terrenos; leyes de seguridad contra el movimiento popular; decenas de presos políticos mapuche; flexibilidad laboral; condenar a la Venezuela Bolivariana y hacer negocios con Ponce Lerou, entre muchos otros “logros” de la traición gubernativa del otrora muchacho rebelde.
Desde ese “Apartheid” mexicano los indígenas pueden integrarse a la modernidad uno por uno como ciudadanos “iguales”, no como sujetos colectivos con identidad y derechos propios, o bien resignarse a perecer sin “dar guerra”, en
silencio y en paz, en la serena paz de los sepulcros.