
por Cristian Martínez Arriagada
Mientras aún no se acaba de controlar la crisis de los terribles incendios de la Quinta Región, con cientos de muertos y calcinados, un sujeto se vuelve a robar la agenda noticiosa, y los periodistas del establishment le lloran como si fuera el Niño Jesús. Acaba de fallecer Sebastián Piñera, un tipo extraño, un tránsfuga en política, un ladrón de bancos, un oportunista en los negocios, pero también un político resiliente.
Durante la Dictadura estuvo abocado a realizar negocios y a incorporar las tarjetas de crédito, pero también por ser procesado por el caso del Banco de Talca. El 28 de agosto de 1982, el ministro Luis Correa Bulo declaró reo a Piñera y ordenó su arresto por fraude en contra del Banco e infracciones a la Ley General de Bancos. Piñera eludió la detención ocultándose durante 24 días, mientras sus abogados tramitaban un recurso de amparo para garantizar su libertad. El proceso comenzó por requerimiento fiscal por infracción a la Ley de Bancos, pues los implicados habrían cobrado millonarias sumas al banco a través de la asesora Infinco, y como directivos habrían prestado millonarias sumas a empresas de papel fundadas por ellos mismos, reinvirtiendo el dinero en el banco, capitalizando de manera ficticia a la entidad. El capital y las reservas del banco llegaban a alrededor de 40 millones de dólares, mientras que los préstamos a entidades ficticias llegaban a los 250 millones de dólares. Finalmente, tuvo que intervenir la ministra de Justicia Mónica Madariaga, para que Piñera quedara libre de polvo y paja.

No hay claridad sobre el ingreso de Piñera al negocio de las tarjetas de crédito. Una versión, negada por él, es que fue contratado por Ricardo Claro para viajar a Estados Unidos e investigar sobre el negocio de las tarjetas de crédito; a su regreso a Chile, le habría dicho a Claro que el negocio no era recomendable, pues no sería rentable en el mercado chileno, mientras en forma paralela habría estado realizando las gestiones para traer las tarjetas a Chile, originándose así la rivalidad que mantuvieron por años. Otra versión, de entre varias más, dice que habría sido enviado por Infinco, logrando la representación de MasterCard y Visa. Piñera fue en un comienzo accionista minoritario de Bancard, una de las empresas que trajeron el negocio de las tarjetas de crédito a Chile. Piñera poseía inicialmente el 2,94 % de las acciones, y para mediados de la década de 1980 ya se había hecho del control de la empresa. Después, Bancard comenzó un fuerte periodo de expansión, llegando en 1987 a controlar el 87 % del mercado, que llegaba a casi medio millón de tarjetas.
Con el retorno de la Democracia Piñera inventó que había votado por el NO porque provenía de una familia demócrata cristiana, sin embargo, terminó siendo el jefe de campaña de Hernán Buchi, quien representaba los valores de la dictadura y cometía en contra del DC Patricio Aylwin. Finalmente, terminó siendo senador por el partido Renovación Nacional, donde estaba en pugna interna entre la derecha latifundista de Onofre Jarpa v/s la supuesta «derecha moderna» de Allamand y su amigo Piñera, en la llamada “Patrulla Juvenil”.
En 1993 se rompe esa Patrulla Juvenil. La lucha por la presidencia en la derecha tenía como protagonistas a Piñera y a Evelyn Matthei. Matthei aprovechó sus contactos con el ejército para espiar a Piñera, espionaje que reveló Ricardo Claro por televisión a través de la famosa Radio Kioto, donde ella se victimizaba y dejaba en mal pie a Piñera. Los siguientes años fueron vanos intentos por retomar su carrera política y volver a ser candidato. Tenemos la bajada de su candidatura presidencial para darle la pasada a Lavín, luego la UDI lo exigió que bajara su candidatura cuando quiso ser senador, y la UDI le había prometido ese puesto al almirante Arancibia.
También participó en la campaña de oposición a la detención de Pinochet en Londres, ocurrida el 16 de octubre de 1998 por solicitud del juez español Baltazar Garzón. Ese mismo mes fue uno de los oradores principales en un acto en repudio a la detención, en que pronunció un discurso en que cuestionó la detención por razones humanitarias, alineándose de esta forma con la ultraderecha pinochetista.

Piñera fue un férreo defensor de Pinochet durante la detención del dictador en Londres
Finalmente, en 2010, Piñera logró lo que siempre había soñado, llegar a La Moneda. Si bien trató de ser un gobierno de “Centroderecha” lo cierto es que no logró dicho objetivo, salvo por el hecho de cerrar el Penal Cordillera, acabando con los privilegios que tenían los asesinos de la dictadura, y que ninguno de los otros gobiernos “democráticos” se había atrevido a hacer. Esta decisión lo puso en un choque con la UDI, además que en dicho año se refirió a los “cómplices pasivos” de la dictadura, muchos de ellos militaban ahora en la UDI.Pero en 2018 y los años subsiguientes tenemos a un Piñera que nuevamente viró hacia la ultraderecha y eso lo demuestra su accionar en los hechos de octubre de 2019, que se inició con una serie de protestas en respuesta a las alzas del sistema público de transporte, que entraron en vigor el 6 del mismo mes, comenzando con evasiones masivas de estudiantes. Y con el paso de los días, el número de evasores aumentó. Las protestas rápidamente se transformaron en manifestaciones de demandas sociales más generales, incluyendo deficiencias en el sistema de pensiones, educación, salud, privatización de las aguas, corrupción, represión policial, entre otros. Tanto por las medidas adoptadas por el gobierno y violaciones a los derechos humanos cometidos principalmente por carabineros, estas protestas han sido catalogadas como el «peor malestar civil» ocurrido en Chile desde el fin de la dictadura. De hecho, Gabriel Boric, como candidato presidencial alzaba la voz y amenazaba a Piñera con llevarlo a tribunales internacionales de justicia, pero hoy pide días de luto por el “ex mandatario”.

La política represiva de Piñera durante el estallido social de 2019, provocó graves violaciones a los derechos humanos que todavía siguen impunes
Piñera fue duramente criticado por amplios sectores de la población chilena por su rol en el estallido social de octubre de 2019 (hoy llamado El Octubrismo por los “pensadores» fachos), algunos de los cuales le exigieron su renuncia y lo acusaron de autoritario y criminal. Su aprobación sufrió una brusca caída, llegando al 6 %. Con esto, Piñera se convirtió en el presidente con el peor nivel de aprobación desde que hay registros de sondeos de opinión. Lo cierto, es que Piñera estuvo a punto de caer, y de retirarse de La Moneda en helicóptero, igual que Richard Nixon, y fue salvado por el Covid y la pandemia.
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Fabiola Campillay (hoy congresista) y Gustavo Gatica, entre las víctimas emblemáticas de la represión de Piñera durante el estallido social de 2019, ambos cegados por los disparos policiales.
Quizás en qué condiciones terminó el cuerpo de Piñera en el Lago Ranco, quizás quiso hacer alguna pirueta aérea, tal como sus piruetas en política y en finanzas. Uno de los hombres con el mayor caudal de dinero de Chile, se ahogó tal como un niño se puede ahogar en una piscina inflable, y ni todos sus millones pudieron rescatarlo. Con una de las mayores fortunas de Chile, estimada en 2007 por la revista Forbes en US$ 1200 millones. En 2008, la revista estimó su fortuna en 1300 millones de dólares. Al iniciar su primer mandato, esta aumentó a 2200 millones de dólares, según la misma revista. En 2011, transcurrido el primer año de su gobierno su fortuna aumentó otros 200 millones, llegando a los 2400 millones de dólares.

Piñera se convirtió en el presidente con el peor nivel de aprobación desde que hay registros de sondeos de opinión. Lo cierto, es que Piñera estuvo a punto de caer, y de retirarse de La Moneda en helicóptero, igual que Richard Nixon, y fue salvado por el Covid y la Pandemia.

Archivo 2019









