La luz de la Revolución cubana ilumina a la humanidad

Texto para la Ponencia al IV Encuentro Europa con Cuba

Por Concepción Cruz Rojo

Ante la actual situación de guerra mundial de un imperialismo y sus aliados cada vez más agresivos conforme se hunden en su crisis global y en sus contradicciones internas. Ante la incapacidad de afrontar la crisis socioecológica y el Cambio Climático por sus propias ansias mercantilistas e irracionales, una crisis que ya estamos sufriendo en todos los países, en los mediterráneos sufrimos danas y lluvias torrenciales, olas de calor e incendios. Ante estas situaciones nuestros gobiernos continuan profundizando en sus causas y nos llevan hacia el abismo en una especie de huida hacia delante. Peor aún, nuestros pueblos no estamos preparados, ni siquiera nos atrevemos a ver los peligros que nos acechan, menos aún pasar a la acción. Por eso en las diferentes organizaciones políticas más conscientes, en los colectivos antiimperialistas, en las de solidaridad con Palestina, Venezuela o Cuba, debemos redoblar la batalla, no solo con la denuncia y reclamando actuaciones concretas a nuestros gobiernos, sino sobre todo con autoorganización colectiva para enfrentar cualquier escenario que en los tiempos que corren son cambiantes y rápidos.

En este proceso son esenciales las experiencias de los países socialistas y antiimperialistas, ahora que nos encontramos celebrando el centenario del natalicio de Fidel Castro Ruz, nos fijaremos en Cuba, un país hermano con el que nos unen lazos de hermandad y amistad entre nuestros pueblos.

Un país que ha sido ejemplo de internacionalismo en el mundo y de afrontamiento de desastres naturales y guerras imperialistas. Cuando llegan tormentas y huracanes al Caribe, Cuba destaca por su movilización cívico militar para proteger viviendas, cultivos y personas. Gobierno y pueblo son uno para resistir los fenómenos de la naturaleza y a todo tipo de agresiones imperialistas. No han tenido más remedio, desde su nacimiento han sufrido continuas agresiones criminales, desde intentos de invasión, ataques terroristas contra población civil, a turistas como forma de hundir una importante fuente económica, la oleada de secuestros a barcos y aviones, asesinando a pasajeros civiles y a su tripulación. Ataques biológicos y un bloqueo criminal que es el más largo de la historia.

Su solidaridad internacionalista ha sido constante, lo que ha provocado una solidaridad y simpatía de los pueblos del mundo hacia Cuba. Ha prestado ayuda a todos los países que se lo han pedido para luchar contra invasiones y agresiones imperialistas: Argelia, Ghana, Congo, República
Democrática del Congo, Guinea ecuatorial, Guinea Bissau, Zimbabue, Tanzania, Etiopía, Somalia, Eritrea, Angola, Mozambique, Yemen del sur, Siria, Vietnam, Nicaragua y Granada, además de ayudar a diferentes guerrillas de Nuestramérica. Una cifra, desde la década de los 60 a los 80, 400.000 cubanos han participado en estas misiones de forma voluntaria y 2.000 murieron en ellas. De su valerosa solidaridad internacionalista nos detenemos en su participación en Angola, donde en Cuito Cuanavale, el ejército cubano dio el golpe definitivo al régimen racista de apartheid de Sudáfrica, un régimen apoyado hasta el último momento por las democracias occidentales. Esta ayuda internacionalista de Cuba le hizo decir a Nelson Mandela:

¿Cuántos países del mundo se benefician de la obra, de los trabajadores de salud y los educadores cubanos? […] ¿Cuántos países amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberación nacional han podido contar con el apoyo de Cuba? […] ¡La aplastante derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale constituyó una victoria para toda África […] ¡Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid! […] La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alteró la correlación de fuerzas en la región y redujo considerablemente la capacidad del régimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos.

Desde el comienzo de la revolución, destaca también su ayuda médica ante epidemias, accidentes y desastres naturales, como la que prestó a Argelia en el terremoto de 1963, enviando a 50 profesionales médicos cuando Cuba apenas tenia unos 3000, ya que de los 6000 médicos que había en la isla solo se quedaron la mitad tras la victoria revolucionaria. Ante esta situación tan precaria en un ámbito fundamental como la Salud, Fidel funda una escuela de formación de personal médico para Cuba y el mundo. Así se hizo, cada año se forman en medicina, en Cuba, miles de jóvenes procedentes de más de 80 países del llamado Sur global .

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