
por Luis Casado
He aquí que una víctima de la dictadura, que ejerció un derecho legítimo consagrado en la Legislación de los países civilizados y pudo sobrevivir a la criminal represión desatada por el pinochetismo encontrando asilo en Argentina… es perseguido nuevamente y se encuentra “prófugo”.
Una renovada versión de la tristemente célebre Operación Cóndor es el regalo diplomático que se hacen mutuamente el payaso transandino y nuestro neonazi confeso.
Galvarino Apablaza ejerció su derecho a la legítima defensa, autorización otorgada por la Ley de defenderse, o de proteger al prójimo o un bien cuando se es atacado. Los medios utilizados en este caso están prohibidos en otra situación y es la justicia la que debe verificar si la respuesta utilizada para defenderse es un caso de legítima defensa. He ahí la diferencia entre una democracia y una dictadura.
Ahora bien, en el ámbito jurídico impera en Chile hasta ahora una Constitución ilegítima impuesta por un cuarteto de generales tinterillos. Para convencerse basta leer la promulgación del engendro:
Considerando:
Que la H. Junta de Gobierno aprobó una nueva Constitución Política de la República de Chile, sometiendo su texto a ratificación plebiscitaria;
Que para tal efecto la H. Junta de Gobierno convocó a la Nación toda a plebiscito para el día 11 de Septiembre de 1980;
Que la voluntad soberana nacional mayoritariamente manifestada en un acto libre, secreto e informado, se pronunció aprobando la Carta Fundamental que le fuera propuesta;
Que el Colegio Escrutador Nacional ha remitido el Acta del escrutinio general de la República que contiene el resultado oficial y definitivo del plebiscito y en que consta la aprobación mayoritaria del pueblo de Chile al nuevo texto Constitucional;
Con el mérito de estos antecedentes e invocando el nombre de Dios Todopoderoso
D e c r e t o :
Téngase por aprobada la Constitución Política de la República de Chile cuyo texto oficial es el siguiente…
Todo el encatrado legislativo en vigor se sustenta en este texto –en cuya redacción participó Jaime Guzmán– que se ha mantenido incólume desde su promulgación hasta nuestros días, con algunos afeites en plan cosmético de feria aprobados por quienes tenían la obligación de eliminar desde sus raíces las consecuencias de un golpe de Estado, del asesinato de un presidente y de una larga dictadura: los “líderes” de la pinche transición.
Algunos juristas chilenos, entrevistados por la prensa mundial, lo dijeron claramente:
“Una de las cuestiones que más se critican, y por lo mismo se quiere cambiar, tiene que ver con su ilegitimidad de origen: es justamente el hecho de que haya sido dictada durante una dictadura militar” (Miriam Henríquez Viñas, profesora de Derecho Constitucional y Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago.)
“La Constitución de 1980 fue obra del régimen militar y entonces para un sector muy relevante de la sociedad chilena tiene un origen ilegítimo” (Gilberto Aranda, profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.)
No puede decirse menos de un texto que instauró un régimen de:
“democracia protegida”, la existencia de senadores designados y vitalicios, la facultad el Presidente de la República para disolver por una vez la Cámara de Diputados, la creación del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA), la inamovilidad de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y su carácter de garantes de la institucionalidad, la concepción de Estado subsidiario, la inconstitucionalidad de las organizaciones, movimientos, partidos políticos, destinados a “propagar doctrinas que atenten contra la familia, propugnen la violencia o una concepción de la sociedad, del Estado o del orden jurídico, de carácter totalitario o fundada en la lucha de clases”, particularmente, el comunismo y las doctrinas marxistas…
¿Qué tal? Esto no impide que alguna prensa tenga la desfachatez de escribir:
“El ex líder del FPMR, que este miércoles se esfumó antes de que la policía argentina pudiera detenerlo y trasladarlo a Chile, aún no ha sido condenado por ningún tribunal chileno. Si es capturado y extraditado, quedará a disposición de la ministra en visita Paola Plaza y se solicitaría presidio perpetuo como presunto autor intelectual del asesinato de Guzmán.”
En el marco de la legislación de la dictadura, con una Justicia cuya venalidad hace los titulares de la prensa local, y pasándose por la costura de los huevos la calidad de refugiado político de Galvarino Apablaza:
Toda persona que «debido a un temor fundado de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social o por sus opiniones políticas, se encuentre fuera del país del que es ciudadana o que, debido a ese temor, evite acogerse a la protección de dicho país; o que, siendo apátrida y encontrándose fuera del país de su residencia habitual anterior, no pueda regresar a él o, debido a sus temores, no desee hacerlo». (Fuente: Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados).
La calidad de refugiado político es una protección internacional de cara al derecho internacional, regional o nacional. Que ambos herederos de las correspondientes dictaduras ignoran de manera algo oximorónica: supina y deliberada.
supino: adj. Dicho de un estado de ánimo, de una acción o de una cualidad moral: Necio, estólido. (RAE)
deliberado: adj. Voluntario, intencionado, hecho a propósito. (RAE)
Inmerso en tales razonamientos vinieron a mi memoria los de Don Quijote de la Mancha, quién, apoyándose en sabios refranes instruía a su inigualable escudero Sancho:
“Al bien hacer jamás le falta premio”
“Júntate a los buenos y serás uno de ellos”
Y por esas cosas del magín, que actúa a su soberano antojo y anárquico capricho, recordé unas coplas de un bello poema de Pablo Neruda –musicalizado por Vicente Bianchi– que dice:
Señora, dicen que donde,
mi madre dicen, dijeron,
el agua y el viento dicen
que vieron al guerrillero.
Pásale este clavel.
Vamos con él.


