Un mundo en el que nuestrxs nietxs tengan que ir a un museo para ver cómo era una pistola
Cuando las luces se oscurecieron, cuando las luces de la noche brillaron más,
tratábamos de imaginarlos, de encontrar al otro.
De construir la paz, hacer el amor, reconciliar,
despertar durmiendo, cada uno con el otro,
cada uno con su propio ser. Tratábamos de cualquier modo
de alcanzar nuestros propios límites, de alcanzar nuestro propio más allá,
de abandonar los modos, de despertar.









