Chile. Caminando hacia una economía solidaria
Rocío Herrera destacó que «es fundamental aprender a administrar recursos colectivamente, levantar trabajo asociativo y relacionarse horizontalmente».
Rocío Herrera destacó que «es fundamental aprender a administrar recursos colectivamente, levantar trabajo asociativo y relacionarse horizontalmente».
El objetivo ahora es que Milei gane las elecciones intermedias del Congreso y luego devalúe (¿gradualmente?) para impulsar las exportaciones y conseguir dólares. Pero eso también significará el retorno de una inflación alta. Hasta ahí llega la economía de la motosierra.
Marcela Rodríguez sin duda es una compañera de tremenda importancia en nuestra historia reciente de lucha, un ejemplo de la fuerza y convicción con todas las intersecciones que habitan la vida de una mujer, una mujer que decide ir contra la tiranía y que se atrevió a empuñar las armas contra los asesinos que daban origen al nuevo orden del capital en Latinoamérica.
Esta dependencia solo se puede eliminar acabando con el dominio del capital, especialmente el capital financiero en su forma monetaria, que es el que ejerce su presión de la manera más inmediata y directa cuando se producen las salidas masivas de los activos de un país. La lucha debe plantearse en términos de clase.
Chile tiene miles de héroes y heroínas que, después de todo el horror que vivieron, siguieron luchando por derrocar a la dictadura. Muchos regresaron del exilio, muchos emprendieron campañas de solidaridad, muchos otros quizás no pudieron con tanto dolor y se volvieron invisibles por decisión propia.
Portales fue uno de los primeros precapitalistas de Chile y el fundador del Estado conservador que aún rige y que, aunque ya debilitado en 1973, fue restituido íntegramente por la dictadura de Pinochet.
La descomposición política no es solo del gobierno, sino del conjunto del sistema político, de la forma del ejercicio de la “democracia realmente existente” en el país.
La alianza público-privada, impulsada bajo asesoría del Banco Mundial, consolidó un esquema donde una burguesía local históricamente ligada al transporte obtiene utilidades astronómicas —alcanzando el 241% en algunas fases—, mientras el sistema acumula un déficit millonario cubierto con subsidios públicos, socializando las pérdidas.
La Flotilla ya ha sido atacada más de una decena de veces, incluso con drones, granadas aturdidoras y gases en un intento de frenar su avance, sin lograrlo.
Es un reportaje tendencioso porque a partir de un caso excepcional y particular, pretende de manera encubierta hacer una generalización mal intencionada.