La participación de Chile en los juegos de guerra (Rim of the Pacific “RIMPAC 2024”) coloca sobre la mesa las claras intenciones del Gobierno de Gabriel Boric con respecto a la política de occidente, Israel y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Esta participación implica además un riesgo para la estabilidad con China, nación que posee varios contratos inversionistas en Chile, pues no es un secreto que la estrategia de occidente persigue un control de la región latinoamericana y del indo-pacífico para así competir contra el gigante asiático.