Argentina. En la mesa falta el pan
Los jóvenes no quieren morir si no que no quieren seguir perviviendo/sufriendo como lo están haciendo.
Los jóvenes no quieren morir si no que no quieren seguir perviviendo/sufriendo como lo están haciendo.
Tenemos derecho al esclarecimiento y conocimiento de la verdad, respecto de crímenes de lesa humanidad, genocidios o despojo territorial, que son teóricamente imprescriptibles e inamnistiables y las víctimas deberían tener derecho a la reparación integral.
En el puerto de San Antonio no sólo existe la llamada megatoma Centinela. Mirándola como hermana y espejo está el campamento Placilla donde se encuentran emplazadas mil familias, trabajadores y trabajadoras que hace más de 6 años convirtieron un sitio baldío de 70 hectáreas y por décadas desocupado, en una ciudadela de viviendas sólidas con servicios básicos, calles cuidadas, jardines, centros de reunión. Una comunidad.
Las conocidas como “trabajadoras de casa particular”, “trabajadoras domésticas remuneradas”, “la empleada”, “la nana”, “la criada”, “la asesora del hogar” e incluso “la sirvienta” (algunas denominaciones asociadas claramente a “no-trabajadoras”) tienen hoy como uno de sus lemas «Nuestro trabajo no es indigno, las condiciones son las indignas».
Reclamamos tomar medidas inmediatas tendientes a cambiar los modelos productivos agrarios basados en la deforestación, uso de semillas transgénicas y editadas genéticamente, fertilizantes y plaguicidas, por el paradigma agroecológico donde, desde los suelos y plantas saludables promovemos el buen vivir de todos los seres que habitamos este único planeta tierra.
Los gobiernos de los ricos en todas las naciones capitalistas neoliberales del mundo, procuran eliminar el derecho a la educación pública obligatoria y gratuita con el fin de privatizarla porque la consideran «servicio» y como tal, mercancía
Para Zibechi, estas tensiones expresan que son las luchas de clases las que finalmente determinan el rumbo y el declive de las hegemonías.
«El ECMPO es una herramienta para “cuidar el mar y sus recursos para las futuras generaciones, proteger las prácticas culturales y espirituales ligadas al territorio y fortalecer la economía local”
En las exposiciones también se alertó respecto de que la digitalización de la secuencia genética de cualquier semilla, de acceso público en internet ahora, abre infinitas posibilidades de intervención y apropiación de las semillas antiguas, consumando el proceso previo de despojo y bio piratería. Porque la secuencia genética nunca menciona el origen de la semilla.
«Quiero recalcar que la causa que pesa sobre mí es de usurpación, una causa excarcelable, por lo que podría esperar el juicio en libertad.»