El odio hacia Cuba los consume
por Arthur González.
por Arthur González.
El desafío estratégico se ha hecho evidente en los últimos diez años: el contraste entre el estancamiento de los centros imperialistas tras la crisis de 2007/08 y el salto cualitativo del fortalecimiento de China ha hecho sonar las alarmas de una fracción de la burguesía estadounidense.
Durante las elecciones, el estado de excepción fue utilizado como mecanismo de control total de las calles, permitiendo a la derecha y al propio Noboa amedrentar votantes, presionar autoridades electorales y sembrar el miedo, en clara violación a las mínimas garantías democráticas.
Lo que este genio diplomado en Boston y en Cambridge no entendió es que los aranceles encarecen los productos importados que consumen los… estadounidenses. No paga Moya: pagan los currantes yanquis. Lo de Trump no es una estrategia fiscal, es una pelotudez.
El periódico estadunidense admite ahora como verosímiles, tesis que eran atribuidas a conspiparanoicos del servicio de Moscú. Testimonio del exjefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, Valeri Zaluzhny, confirma centro de coordinación clandestino para la guerra proxy de Joe Biden contra el Kremlin
El país está fracturado y las redes sociales son escenario de una «guerra cultural» despiadada e ininterrumpida. Una estrategia que se base únicamente en el «buen gobierno» subestima la «sobrepolitización» de la extrema derecha. El gobierno no debe refugiarse en la «hibernación», o, peor aún, en un «modo vegetal» de fotosíntesis nocturna a la espera de las elecciones de 2026.
¿A dónde va todo esto? Bueno, significa una caída en la producción en los Estados Unidos y en la mayoría de las principales economías; y significa un resurgimiento de la inflación, particularmente en los Estados Unidos.
Los gobiernos de EE.UU. y Panamá firmaron este miércoles un acuerdo en materia de defensa en medio de las tensiones con China y el conflicto generado por Washington con respeto al control del estratégico canal transoceánico que cruza el territorio panameño y que conecta al océano Pacífico con el mar Caribe.
En el complejo tablero de la política global, Donald Trump ha logrado instalarse como un actor disruptivo. Su retórica “antiglobalista”, su política de aranceles, su rechazo a organismos multilaterales y su defensa del “America First” es la muestra de una feroz disputa intraimperial entre distintas fracciones del capital.
El otro pilar de la potencia de Estados Unidos en el Medio Oriente han sido los Estados del Golfo, en particular Arabia Saudita. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos estableció una relación privilegiada con las monarquías del Golfo, actuando como apoyo a su supervivencia siempre y cuando permanecieran en el sistema más amplio de alianzas regionales de Estados Unidos. Esto significaba garantizar el suministro de petróleo al mercado mundial y asegurarse de que el petróleo nunca fuera utilizado como «arma».