Colombia. Y encontraron a Camilo
Perseguido y amenazada su vida, se levanta en armas y se lo dice al pueblo en la Proclama del 7 de enero de 1966, 41 días antes de su caída en combate.
Perseguido y amenazada su vida, se levanta en armas y se lo dice al pueblo en la Proclama del 7 de enero de 1966, 41 días antes de su caída en combate.
Casi una década de vida clandestina con pistola al cinto. La praxis del periodismo y la revolución convergieron en su vida, en su coraje y en su pluma.
El mismo Cabieses se incorporó a las filas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Cada vez que el amor se hace eficaz entre los pueblos, Camilo vive.
Una pequeña joya, un libro multifacético, fuera de todo canon, inclasificable por su diversidad. Un libro que puede leerse como un álbum fotográfico.
El ELN lo nombró en homenaje póstumo como Comandante en Jefe. Porque su legado ayudó profundamente a construir esta organización. Porque sus ideas y análisis viven activamente en mandos y combatientes del ELN.
Como aire fresco, 60 años después de su caída en combate en Patio Cemento, el legado ideológico, político y organizativo de Camilo, revitaliza la lucha política que hoy libramos en Colombia.
Quizás su mayor mérito sea que no empuja al lector hacia trincheras, no le dice qué debe pensar. Lo que hace, con admirable (y amable) claridad, es ofrecer herramientas para comprender, para argumentar, para distinguir entre hecho y relato interesado.
Este acontecimiento de tal dimensión histórica ni debe ser desfigurado ni utilizado para sacar provecho político alguno.
En octubre de 1967 –con 19 años– se dirigió con dos compañeros socialistas (sin apellido) a Bolivia para unirse a la guerrilla del Che. Cerca de la frontera Peruano-Boliviana fueron detenidos por el ejército peruano y llevados a Lima, donde se enteraron que dos días antes de que el Che había muerto.