De ultimátums y retaliaciones en Medio Oriente: Trump, ¿atrapado y sin salidas?

A casi un mes de la ilegal agresión militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el curso de la guerra continúa incierto y hasta el presente ningún ultimátum de Donald Trump a las autoridades de Teherán se ha cumplido. Antes bien, el gobierno iraní ha desplegado contundentes respuestas bélicas asimétricas de retaliación sin límites de continuidad contra Israel y objetivos estadunidenes instalados en las petromonarquías del golfo Pérsico, y pese a las continuas amenazas trumpistas sigue defendiendo su soberanía marítima en el estrecho de Ormuz, lo que mantiene en vilo a la economía mundial y a los políticos republicanos de cara a los comicios intermedios de noviembre próximo.

La réplica disuasiva de Irán introdujo un elemento clave que alteró el cálculo de los asesores trumpistas: la doctrina de reciprocidad directa, “ojo por ojo, diente por diente”.

Chile. Kast en jaque: el factor iraní

Uno de los efectos inmediatos de la guerra están impactando en los precios del crudo, toda vez que el persa Estrecho de Ormuz es el paso obligado de alrededor del 20% de todo el petróleo vehiculado navieramente del mundo. Ello ha disparado los precios de los combustibles, en particular en aquellos países que deben importarlos total o parcialmente.

La amenaza como construcción: Irán en la gramática del poder occidental

Más que guerras derivadas de pruebas concluyentes, se trata de procesos en los que la acción precede a su propia justificación. En 2003, la invasión de Irak se articuló en torno a unas armas de destrucción masiva que nunca existieron. El patrón es conocido: primero se establecen determinadas premisas como evidentes; después, la realidad se reorganiza para confirmarlas. La decisión de ir a la guerra no surge de los hechos; son los hechos los que se ajustan a la decisión.

El castillo del autoproclamado emperador Trump se desmorona

Si alguien aún tenía dudas sobre los verdaderos protagonistas del ataque criminal contra Irán, Joe Kent acaba de aclararlas con su dimisión del cargo de director del Centro Nacional Antiterrorista (NCTC) de Estados Unidos.

El martes 17 de marzo, Kent publicó la carta de dimisión enviada a Donald Trump. «No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no constituía una amenaza inmediata para la nación y está claro que hemos iniciado esta guerra bajo la presión de Israel y de su poderoso lobby». «Al comienzo de este mandato, altos cargos israelíes y figuras destacadas de los medios de comunicación estadounidenses pusieron en marcha una campaña de desinformación que ha socavado totalmente su plataforma “America First” y alimentado sentimientos belicistas para empujarnos a un conflicto con Irán»