De la unidad propia y no del abrazo ajeno
El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
El mensaje es claro, somos un botín de guerra.
Abal Oña plantea un escenario de «tormenta perfecta»: si confluyen la fuerza urbana —transportistas, maestros y amas de casa, duramente golpeados por la crisis de los combustibles— con el movimiento indígena movilizado contra el avasallamiento territorial, el gobierno enfrentará una situación insostenible.
La causa palestina comienza a diluirse cuando la atención se concentra en rostros, nombres y figuras que pasan a ocupar el centro del relato público. La visibilidad deja de estar anclada en quienes viven el genocidio y se desplaza hacia quienes lo denuncian desde fuera.
La subjetividad es el terreno de la guerra más importante para adormecer la conciencia crítica-creadora.
«Sabemos que existe mucha rebeldía juvenil; lo que nosotros queremos es que se convierta en acto revolucionario»
«Desde el territorio Lafquenche les pedimos que dejen de dividir, falsear y utilizar los derechos Mapuche para fines partidarios.»
Tales estrategias invisibilizan las causas estructurales de la violencia escolar, como la desigualdad, la precarización de las condiciones educativas y la falta de recursos para equipos psicosociales y programas integrales de convivencia.
Por ello es impensable que con más violencia y más represión hacia las diferentes comunidades, organizaciones y expresiones de resistencia Mapuche, puedan conseguir la sumisión de nuestro pueblo.
Galvarino Apablaza ejerció su derecho a la legítima defensa, autorización otorgada por la Ley de defenderse, o de proteger al prójimo o un bien cuando se es atacado.
¿Quién decidió
que para comer
había que fabricar armas?