Opinión: Nuevo mapa geopolítico
Ante esa coyuntura, la respuesta a la vieja pregunta leninista de “¿qué hacer?” solo puede ser colectiva. Engañarse pensando que la derrota de la extrema derecha en una elección significa un vuelco de la situación es pura ilusión. A ese respecto, podemos evitar caer en el abismo. Los partidos democráticos deben evitar sucumbir a los cantos de sirenas de la extrema derecha y defender las instituciones y los derechos arduamente conquistados. Y las instituciones europeas deben despertar del letargo del “vasallaje feliz” y oponerse con vehemencia al neoimperialismo autoritario de los Estados Unidos.









