Bolivia. “Los nefastos 20 años”
En Bolivia el momento cúspide de la manipulación mediática fue el año 2019, una estrategia implementada aproximadamente desde el año 2016, luego del referéndum de reelección de Evo Morales.
En Bolivia el momento cúspide de la manipulación mediática fue el año 2019, una estrategia implementada aproximadamente desde el año 2016, luego del referéndum de reelección de Evo Morales.
Esa es la izquierda que confunde rapidez con lucidez, espectáculo con verdad, indignación con análisis. Una izquierda que quiere que el relato se ajuste a su ética de papel, a su épica de pantalla, que ignora conscientemente la complejidad concreta de la vida.
Desde esta perspectiva, su llegada a Santiago no es vista como un simple acto diplomático, sino como la representación de una política exterior que muchos consideran agresiva y desestabilizadora para la región.
Lo que realmente le inquieta a la ortodoxia chilensis es mantener a la población bajo un régimen miserable, para seguir produciendo lucro.
El objetivo supremo en esta etapa no es la pureza de una estética revolucionaria, sino dos metas concretas e irrenunciables: evitar que Venezuela sea reducida a cenizas como Gaza, y lograr el regreso con vida de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Se llenan la boca hablando de “orden internacional basado en normas”, de derechos humanos y de justicia global. Sin embargo, cuando esas normas afectan a un aliado estratégico del proyecto sionista y a un socio clave de Washington, miran hacia otro lado. La ley internacional parece ser firme con los débiles y flexible con los poderosos.
El ELN lo nombró en homenaje póstumo como Comandante en Jefe. Porque su legado ayudó profundamente a construir esta organización. Porque sus ideas y análisis viven activamente en mandos y combatientes del ELN.
Los nexos que unen a quienes buscan representar políticamente los intereses de la nueva configuración, que busca establecerse a nivel planetario, se siguen fortaleciendo. Y delineando los contornos de lo que ha de suceder en el futuro.
Patricio Cambias Rojas, desde Minnesota ¿Qué hemos aprendido en los últimos dos meses? ¿Qué he aprendido yo en los últimos dos meses?, me pregunto. He aprendido que mis miedos pueden alcanzar cotas inesperadas ante una adversidad sin precedentes. He aprendido a aceptar que quizás llevar mi pasaporte conmigo todos los días podría ser una precaución…
Así comienza la canción del uruguayo Daniel Viglietti: «Donde cayó Camilo nació una cruz, pero no de madera, sino de luz…».
Este domingo 15 de febrero de 2026 se cumplen 60 años de la muerte de Camilo Torres en un combate con el Ejército. Son también 60 años de un mito, de una leyenda, de especulaciones varias, del uso de su nombre para las causas justas y no tanto. Además, son seis décadas de la búsqueda de sus restos, cuyos supuestos «hallazgos» de vez en cuando aparecen en titulares sensacionalistas de la prensa colombiana y luego de a poco se desmienten hasta el siguiente caso. Así, hace más o menos un mes, apareció un nuevo comunicado del Ejército de Liberación Nacional (ELN), el grupo guerrillero colombiano entre cuyos ‘fundadores’ figura Camilo, informando que sus restos, por fin, fueron encontrados e identificados.