Argentina. Poder mirar a la cara a los escuchas
«Los quiero de rodillas frente a la inteligencia. Si alguna vez los veo de rodillas frente al poder o frente al dinero, les rajo los dientes de un cachetazo»
«Los quiero de rodillas frente a la inteligencia. Si alguna vez los veo de rodillas frente al poder o frente al dinero, les rajo los dientes de un cachetazo»
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Son miles de personas que coincidimos en algo muy sencillo: las semillas son vida y cuidarlas es cuidar el futuro.
Otra tragedia nacional es la maléfica intención de mandatarios locales, regionales y del alto gobierno de ‘sacar partido’ de la situación, para hacer fechorías sin nombre., como permitir la llegada de los genocidas militares israelíes.
El Gobierno puede modificar impuestos, regulaciones y políticas públicas, pero no puede ordenar por decreto que las empresas inviertan, contraten trabajadores o encuentren mercados favorables. El capital conserva su propia lógica.
No nos interesan las compensaciones económicas porque nuestros propósitos son culturales y territoriales, o sea, no tienen precio.
Este registro corresponde a un extracto del documental «De América soy hijo y a ella me debo» (1972), del gran cineasta cubano Santiago Álvarez, del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
La cercanía de los dos protagonistas no solo era ideológica: estaban literalmente pegados, en un cuarto a reventar por la aglomeración de diplomáticos, periodistas y revolucionarios.
Frente a la emergencia, la solidaridad popular ya empieza a moverse. Organizaciones sociales, comunitarias y populares han habilitado puntos de recolección para llevar alimentos no perecederos, agua potable, elementos de aseo e higiene, cobijas, colchonetas, insumos para niños y niñas y otros artículos de primera necesidad a las comunidades afectadas, particularmente en el Chocó.
La privatización de Codelco, nacionalizado en 1971 por el gobierno popular de Salvador Allende, inició mediante concesiones infinitas en 1981, en plena dictadura. Al comienzo de los gobiernos civiles, quedaban dos tercios de la estatal. En la actualidad, sólo un 25% del cobre explotado en el país pertenece al Fisco, mientras la inmensa mayoría corresponde a inversiones de mineras transnacionales.