México. Irina, un abrazo y no un adiós, sino un hasta siempre, camarada

Irina ayudó en el trabajo técnico que se le pidió y apoyó al naciente movimiento zapatista al brindar toda la solidaridad posible. Realizó diseños para la Convención Nacional Democrática (CND) y participó en caravanas que se realizaron desde varias partes del país hasta la Selva Lacandona. Todo esto lo hacía a pesar de las dolencias por la polineuropatía degenerativa que le aquejaba y haciendo a un lado las incapacidades de esta enfermedad incurable.

México. «23 de Septiembre»: el documental que mantiene la memoria viva y rebelde

El testimonio de Antonio Michel,  es uno de los más poderosos de la película, al ser parte de la guerrilla y uno de los seis presos que escaparon de la Penal de Oblatos en el marco del movimiento. El protagonista, desde su adolescencia, dedicó su vida a la lucha social.  

México, entre los 25 países menos pacíficos del mundo: Índice Global de Paz 2024

El Índice Global de Paz 2024 mostró que han aumentado los conflictos externos, las muertes por conflictos internos (como en el caso mexicano), el gasto militar a nivel global; mientras que se han reducido las manifestaciones violentas, el impacto del terrorismo, las tasas de homicidios (excepto en México y en América Latina, donde tiene lugar el 30 por ciento de los asesinatos en el mundo).

México. Ante el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez: su historia contra la opresión

Este domingo 20 de octubre un comando armado asesinó al sacerdote Marcelo Pérez en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Marcelo Pérez, indígena tzotzil destacó en su labor eclesial por su compromiso con las comunidades y la defensa de sus territorios. Heredero de iglesia de jTatik Samuel Ruíz, fue un articulador de procesos de justicia.

México zapatista. ¿El Aleph Maya?

De ahí nacieron las Olimpiadas, los patrocinios y los anuncios de apología del crimen de Nike – que podrían ser el lema de un Cártel, una organización terrorista o un Estado ídem, o diseñados por el jefe de campaña del Trump-.  Porque para esos anuncios se necesitan dos cosas: un criminal que los diseñe y un grupo de víctimas que diga “¡Qué buenos anuncios!”