¿Quiénes y por qué politizaron el odio en Ecuador?
Con la llegada de Lenín Moreno a la presidencia de la república postulado por la RC empezó la tragedia para Ecuador.
Con la llegada de Lenín Moreno a la presidencia de la república postulado por la RC empezó la tragedia para Ecuador.
Sin embargo, fuera de las conclusiones, llamó la atención las propuestas señaladas por el presidente Gustavo Petro, quien insistió en el canje de deuda por acción climática, crear un tribunal de justicia que juzgue los crímenes ambientales en contra de la Amazonía, la conformación de una “OTAN amazónica” y un centro multilateral de investigación científica. Estas propuestas, lejos de ser ecoamigables y ambientalistas, esconden intereses particulares y contradicciones que valen la pena desenmascarar.
Hay que recordar que en aquella época no era bien visto el juego del ajedrez porque, aunque parezca increíble, decían que estimulada mentalmente la lucha de clases.
Evidentemente, en dos meses hasta las elecciones generales, pueden pasar muchas cosas, incluso que los electores asuman los riesgos que representan Milei y Patricia Bullrich, con sus amenazas fascistas.
Denominaron cómo «Legítima Defensa Privilegiada», a esta ley clasista que garantiza el derecho de los ricos a balear impunemente a los pobres.
…las raíces del subdesarrollo no se encontraban en el atraso industrial de cada economía en sí, sino en la forma que había tenido el proceso histórico en que América Latina había sido incorporada al mercado mundial durante la colonización europea, y en las relaciones internacionales a las que se vieron sometidos, perpetuadas tras su independencia política en forma de dependencia económica de los dictados de la división del trabajo en el capitalismo global.
La Policía Nacional y Fuerzas Armadas, en parte de sus cúpulas, han sido infiltradas por los virus de la corrupción, el tráfico de influencias y el encubrimiento deleznable de sus malos hijos.
“La izquierda ya no osa hablar de lucha de clases, mientras la derecha la practica día a día”.
Desde la antigüedad, el propósito de la guerra no es la derrota militar del adversario en sí misma, ni siquiera su destrucción, sino la aceptación de la preeminencia propia por parte del enemigo y su sometimiento.
En resumen, este capítulo presenta un claro beneficio para la Unión Europea en el acceso al mercado energético y de materias primas, asegurando precios y disponibilidad de los recursos, sin que se logren apreciar beneficios para Chile.