Chile. Por los cerros de Úbeda. Una crítica al capitalismo

En Chile, donde tuvimos el privilegio de elegir a Salvador Allende, cuya dimensión moral, estatura de estadista y coraje de héroe no conoce parangón alguno, descendimos a un tortuoso Patricio Aylwin, y seguimos cuesta abajo en la rodada con Ricardo Lagos hasta llegar a Gabriel Boric, cuyo nivel intelectual lleva a echar de menos hasta a Michelle Bachelet, lo que ya es decir.

Chile. La Concertación reivindicó a Pinochet (II)

Así ya en 1993 el entonces presidente Aylwin declaraba que “la apertura de la economía chilena, la cual llevó a un rápido desarrollo –el proceso de privatización y el cambio de orientación desde una estrategia de importación a una de exportación- fue por supuesto algo que inició el gobierno militar. Nosotros continuamos y aceleramos este aspecto de las políticas previas”

El surgimiento de un nuevo no alineamiento

En primer lugar, al gobierno indio —que no se opone a Estados Unidos, ni por su programa ni por su temperamento— no le interesa verse arrastrado a un sistema de bloques dirigido por Estados Unidos ( el “constructo del tratado de la OTAN”, en palabras de Jaishankar). En segundo lugar, al igual que muchos gobiernos del Sur Global, reconoce que vivimos en un “mundo cambiante” y que las grandes potencias tradicionales —especialmente EE. UU.— deben “adaptarse a esos cambios”.