Chile. Lanzados a un abismo
Son perros de amor y de odio o quizás todo y nada a la vez…
Son perros de amor y de odio o quizás todo y nada a la vez…
El capitalismo no tiene un ápice de caprichoso o accidental, contrariamente a lo que creen los irrealistas cuando no se están drogando con caramelos de ética. Por Jesús Gómez Gutiérrez.
Que nadie se extrañe: eso que brilla con el lucimiento de lo triunfante, es la cultura vencedora que se inauguró un martes con aviones en el cielo y tanques en la plaza.
Si no sabías porqué países como Chile son una suerte de Open Bar, donde es llegar y llevar, ahora lo sabes.
La teoría económica heterodoxa abarca la economía marxista, la post-keynesiana e incluso la escuela austriaca.
La proliferación y desarrollo de las delincuencias se va adaptando a las nuevas condiciones, curiosamente tal como lo hace la economía de libre mercado.
Así las cosas… ¿podría extrañarnos que la confianza de la ciudadanía, en las instituciones encargadas de generar las reglas que han de regir la conducta ciudadana, no alcance a empinarse más allá del 1%?
Lo que hoy vivimos es un nuevo intento de estabilización política del capitalismo local, que al mismo tiempo habilita posibilidades de emergencia de un nuevo proyecto político alternativo que dispute el orden social, incluso, en contra del régimen de la ganancia. La coyuntura inestable de la política local y global desata la imaginación para la reproducción de la dominación, incluso con nuevo bloque social en el poder, o incluso, nueva alternativa en perspectiva de emancipación social.
Es con la acción represiva y punitiva que quieren cerrar este círculo de actuación racista, en donde los fiscales antimapuche cumplen el triste papel de persecutores y agentes del racismo institucional que engloba la actual política del Estado chileno.
Todos los periodistas elegantes y arribistas hablan contra los chicos de Villa Francia, en especial el de radio Bio Bio, más arribista y desagradable que todos. No sé cómo le ponen avisos en su programa, que cuando uno lo ve por error, da ganas de nunca comprar los productos allí anunciados.