Jorge Gálvez (Coordinador Nacional de Izquierda Soberanistas)

El orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial se construyó formalmente sobre principios jurídicos orientados a limitar el uso de la fuerza, resguardar la soberanía de los Estados y promover la cooperación pacífica entre las naciones. Sin embargo, este entramado normativo nunca fue neutral, estuvo desde su origen subordinado a la correlación real de fuerzas del sistema capitalista mundial. En la fase actual, marcada por la crisis estructural del capitalismo y el declive de la hegemonía imperial, ese orden ya no es siquiera funcional como máscara. Surge así una figura cualitativamente nueva, el «Estado del Pillaje Imperial«, un Estado que no solo viola el derecho internacional, sino que hace de esa violación una política sistemática, pública y reivindicada.
El «Estado del Pillaje Imperial» es profundamente depredador y converge con formas del crimen organizado estatal transnacional.
Del imperialismo clásico al Estado del Pillaje Imperial
El imperialismo, tal como lo caracterizó Lenin, se estructuraba sobre la exportación de capitales, la dominación de mercados y el reparto del mundo entre grandes potencias. Durante gran parte del siglo XX, esta dominación se ejerció mediante mecanismos indirectos, colonialismo formal, neocolonialismo, golpes de Estado, guerras encubiertas y dictaduras subordinadas. Incluso cuando se violaba el derecho internacional, se procuraba mantener una retórica legalista y civilizatoria.
En la actualidad, esa mediación ha desaparecido. El Estado del Pillaje Imperial ya no necesita ocultar el saqueo, ni justificar seriamente la agresión. La apropiación y robo de recursos estratégicos ajenos, el congelamiento y confiscación de activos soberanos, las sanciones económicas masivas contra poblaciones civiles y la amenaza militar directa son proclamadas abiertamente como instrumentos legítimos de política exterior.
Esta nueva cualidad es un síntoma de la crisis imperial. El imperialismo del pillaje es el imperialismo debilitado en su hegemonía, incapaz de construir consenso y reducido a la coerción desnuda. Este Estado ya no busca su expansión mundial ilimitada, sino de arrasar con los recursos de su entorno mas cercano (patio trasero) para atrincherarse con los recursos obtenidos saqueados y robados, con la intención de resistir la perdida de hegemonía a escala mundial.
El Estado del Pillaje Imperial actúa sistemáticamente al margen del derecho internacional, desconociendo su carácter vinculante. Incumple deliberadamente tratados y compromisos multilaterales, sin asumir consecuencias. Viola de manera reiterada los derechos humanos, tanto dentro como fuera de sus fronteras. Se retira o bloquea organismos internacionales de supervisión, para evadir controles y sanciones. Desprecia los principios de la Carta de las Naciones Unidas, particularmente la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Sustituye el derecho por la fuerza, y la legalidad por la imposición unilateral.
Aun con la perdida de hegemonía es todavía un Estado con alta capacidad institucional, militar y financiera, utilizando esa capacidad para delinquir a escala global.
Lo distintivo de este Estado imperial no es la ilegalidad ocasional, sino la institucionalización de la ilegalidad. Las decisiones criminales no se toman en los márgenes del poder, sino en su centro, gobiernos, parlamentos, tribunales ad hoc, fuerzas armadas, agencias de inteligencia y corporaciones estratégicas operan de forma coordinada.
Las sanciones económicas ilegales son castigos colectivos diseñados para provocar colapso económico, descontento social y desestabilización política. El bloqueo financiero, la confiscación de reservas internacionales y la apropiación de empresas estatales extranjeras constituyen actos de pillaje, prohibidos por el derecho internacional, pero normalizados por el discurso imperial.
Aquí el derecho deja de ser un límite y se transforma en un arma selectiva, se aplica a los enemigos y se suspende para el poder imperial.
La ruptura del orden internacional
El Estado del Pillaje Imperial no solo viola el orden jurídico internacional, lo destruye como referencia común. Al actuar sin límites, socava la posibilidad misma de un sistema basado en normas y abre paso a un escenario de confrontación permanente, donde la fuerza sustituye al derecho.
Este proceso acelera la deslegitimación del propio imperialismo. El pillaje estatal expone el carácter de clase del orden internacional y empuja a los pueblos y Estados agredidos a buscar nuevas formas de cooperación, defensa y soberanía, fuera de los marcos dominados por el poder imperial.
El Estado del Pillaje Imperial es la expresión política de un sistema en crisis. Es el rostro contemporáneo del imperialismo cuando ya no puede convencer, integrar ni hegemonizar, y solo le queda imponer, saquear y castigar. Su conducta no es una anomalía, sino una consecuencia lógica de la fase actual del capitalismo global en decadencia.
Fuente: https://soberanista.cl/2025/12/17/el-estado-del-pillaje-imperial-crimen-organizado/









