
El lunes 5 de enero, el gobierno del representante de las mafias inmobiliarias, Macri, llevó adelante un nuevo e ilegal desalojo en nuestra Ciudad. Fue en Carlos Calvo 546, en el codiciado barrio de San Telmo, donde, apelando a una maniobra tan ilegal como burda procedió a desalojar a veinte familias y a nuestra librería Rosa Luxemburgo. Dado que la mayoría de los habitantes tenía contratos de alquiler vigentes o en juicio se “fabricó” un pseudo peritaje de la Guardia de Auxilio –que nunca se realizó- que dictaminó el peligro de “inminente derrumbe” del inmueble y ordenó el desalojo inmediato del edificio. Dado que se trata de una resolución administrativa, no existen apelaciones judiciales que puedan bloquear la medida y en plena feria judicial, un recurso de amparo –dada la gravedad e inminencia del peligro aducido, no resultó viable. Pero lo cierto es que, más allá de la patraña montada, existe una clara complicidad entre un religioso que es conocido por sus estafas y antecedentes penales, y ser parte del clan del jefe de gobierno.
En efecto, el clérigo Alejandro Iwaszewicz, responsable de la Iglesia Ortodoxa Rusa (Parque Lezama), se apropió mediante maniobras ilegales, adulteración de documentos y suplantación de identidades de la personería de una antigua ONG de residentes rusos, propietaria y arrendataria de ese inmueble. Estas maniobras dieron lugar a varias actuaciones judiciales e, incluso, la captura de Iwaszewicz en el aeropuerto de Carrasco (Uruguay) con medio millón de dólares que no pudo justificar, pero que provendrían de la venta de esos inmuebles de la ONG usurpada. Desde hace años el clérigo venía intentando desalojar del codiciado edificio a todos los ocupantes, legales o no, para poder vender el valioso inmueble, que se encuentra en muy buenas condiciones de conservación. Lo intentó con amenazas y matones, cortando el agua y los demás servicios, pero no le dio resultado.
Hasta que llegó “Jorgito”, el más pobre de los Macri, pero el que no está dispuesto a volver al llano hasta convertirse en un súper millonario. Y descubrió la veta de los desalojos ilegales, del apoderamiento ilegítimo de inmuebles, de la violación sistemática de derechos y garantías y su colocación en el mercado inmobiliario a través de socios y testaferros. Y así ya van más de 500 inmuebles apropiados por esta banda de estafadores, quienes casi de inmediato los sacan a remates a pecios viles o se los “devuelven” –mediante onerosas comisiones- a presuntos e ignotos dueños.
Por eso es que actúan en las sombras, casi en la clandestinidad y con la complicidad del corrupto poder judicial de la Ciudad, como hicieron en este caso y en muchos otros. No se trata de casualidades sino del modus operandi de una banda de estafadores amparados por el Estado y sus fuerzas represivas.
De este modo hoy nuestra librería Rosa Luxemburgo debió cerrar sus puertas después de 20 años en ese local, amparados en un contrato de locación con los verdaderos dueños, la antigua ONG de residentes rusos. La misma suerte corrieron las veinte familias que vivían en el edificio lindero, también inquilinos de la antigua ONG.
Un supuesto clérigo que no vaciló en robarse un moderno buque pesquero de propiedad de la URSS, atracado en nuestro puerto a la caída de la misma para desmantelarlo y venderlo como chatarra, no iba a vacilar en aliarse con el gobierno de la mafia inmobiliaria para ficcionar un riesgo de derrumbe catastrófico y apropiarse de un valioso edificio.
Pero no podrán silenciar nuestra voz. Rosa Luxemburgo fue, durante dos décadas una voz rebelde, independiente, divulgadora de cultura alternativa y portavoz de las luchas de los oprimidos, recogiendo la solidaridad de miles de vecinos y turistas. No nos va a silenciar. A la brevedad estaremos difundiendo nuestro nuevo domicilio en el barrio, una nueva sede para la tarea de siempre, denunciar a los opresores, a los desalojadores, a los estafadores amparados en el Estado.
No podemos terminar sin dejar de agradecer a los compañeros de la CTA autónoma, de la Casona Cultural, Partido Obrero, organizaciones y prensa barriales, el CESAC 15, y a la incontable cantidad de vecinos que se acercó a darnos una mano a pesar de la intimidante presencia policial (¿temían que les arrojáramos algún libro?). Muchas gracias.
+ Ángela Morín
Centro Rosa Luxemburgo
+ Analía Casafu
Asamblea de San Telmo
+ Rubén Saboulard
Movimiento Asambleas del Pueblo


