Homenaje al gran escritor precursor del realismo social chileno en el 158º aniversario de su nacimiento.
Por Jorge Lillo

Honor a don Baldomero,
–el que allá en Lota nació–,
por los cuentos que nos dio
de campo, mar y mineros.
Él fue el escritor señero
que relató con pericia
las penas y la injusticia
que sufre el pueblo chileno
cuando trabaja en lo ajeno,
bajo un yugo de codicia.
Nacido en un seis de enero
–mil ocho sesenta y siete–
desde temprano acomete
el cuento y sus derroteros.
Aunque no sea el primero,
en su estilo es el mejor:
Bajo tierra o Bajo el sol,
describen con maestría
la realidad que sufría
el minero, el labrador.
En sus cuentos realistas,
aborda el drama social
con lenguaje coloquial
de sencillez sin aristas.
En otros, es humorista,
como en el cuento “Inamible”
que refiere lo risible
que resulta la ignorancia,
mostrando la petulancia
a niveles indecibles.
Este fue un hombre sensible,
que en su vida laboriosa,
nos ha legado su prosa
de humanidad increíble.
Él sacó de lo invisible
de su noche, a los mineros;
develó a los jornaleros
y a la mujer en su drama
que de forma cotidiana
sufre abandonos y duelos.
En este día glorioso
se cumple el aniversario
del hijo de don Nazario,
que debe estar orgulloso.
Y al igual como su esposo,
doña Mercedes, su madre,
que su corazón reabre
al hijo en la eternidad,
porque escribió la verdad
denunciando el descalabre.










