
por Luis Casado
Mucho antes de la era del CVA, hubo generaciones que pensaron en una sociedad más justa y solidaria. Hoy, desde la ciénaga del razonamiento “costo/beneficio”, hay quienes lapidan todo aquello tildándolo de utopías pasadas de moda, mientras pasan como mercaderes neutrales cuyo único interés es palpar.
Lo cierto es que miles y miles de jóvenes “ilusos” lo dieron todo, incluso sus vidas, para cambiar una realidad atroz que privilegia a unos pocos y mantiene a la inmensa mayoría en la necesidad y hasta la miseria.
Uno de ellos fue Francisco “Pancho” Melo, un joven socialista (sin apellido) chileno, el niño poeta. Hizo sus estudios primarios en la Escuela República de México. En el acto de despedida de su curso (6ta. preparatoria), leyó por primera vez en público dos poemas, uno de Gabriela Mistral y otro de su autoría basado en Pancho Villa y Joaquín Murieta. Luego ingresó al Liceo Experimental Gabriela Mistral, ubicado en calle Independencia, donde fue no sólo un buen alumno sino también el presidente del Centro de alumnos. El PS (sin apellido) fue su escuela política, donde abrazó con pasión el latinoamericanismo, la defensa de los derechos de los pueblos originarios desde mapuches hasta aymaras, desde Chile hasta Canadá. Amante de la pintura clásica y del arte popular, buen dibujante, tocaba la guitarra con destreza, fue alumno de Raquel Pavez y cantaba con muy buena voz. En más de una oportunidad cantó junto a Violeta Parra y Víctor Jara. Llegó a ser presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.
En octubre de 1967 –con 19 años– se dirigió con dos compañeros socialistas (sin apellido) a Bolivia para unirse a la guerrilla del Che. Cerca de la frontera Peruano-Boliviana fueron detenidos por el ejército peruano y llevados a Lima, donde se enteraron que dos días antes de que el Che había muerto.
Pancho, siguió su senda latinoamericanista, y apoyó con recitales clandestinos a argentinos, a los Tupa en Uruguay, al Varpalmares en Brasil. En 1970 participó activamente en la campaña presidencial desde la poesía.

Fue director de “La Casa de la Cultura” de Barrancas. Asesoró a sindicatos, especialmente en Maipú.
En febrero de 1973 murió en lo que presentó como un “suicidio”… El presidente Salvador Allende hizo llegar sus condolencias, Carlos Altamirano se hizo presente en el velatorio. Víctor Jara, para despedirle, cantó Luchín.
En su tumba –en el cementerio de Barrancas– una sencilla inscripción dice simplemente “El poeta niño”.
Pancho Melo nos dejó, entre otros, este poema:
América Presente (1965)
I
Tierra de facciones ignoradas
y raíces abrazadas
a la vértebra final de los lamentos…
TIERRA DESNUTRIDA
TIERRA ENSANGRENTADA!!!!
Nudo de tendones sofocados por cadenas…..
Vientre colosal de los dolores….
Mapa de rincones
inflamados de temblores y sepulcros….
Ruta de estertores donde cuelgan:
Carpinteros
pescadores
Jesucristos
y mendigos….
…
Tú
que arrastras todo un siglo de luciérnagas dormidas en tu origen….
Que te vistes con el rojo
de tu arteria destrozada….
que adoptaste por bandera, los harapos…
por sonrisa, las entradas abortadas…..
por historia, los coágulos de siglos…..
la columna de tu abuelo como estaca
y el delirio de los átomos de Uranio
que se prende en tus pestañas..
Tú
que tienes la garganta atropellada de alaridos…..
TIENES CITA CON LA HISTORIA VERDADERA!!!!
…
II
Que se escuchen los rumores de tu sangre
en el cosmos de tus venas…
QUE SE SIENTAN!!!!
Que tus músculos se alcen a los vientos descompuestos que te surcan….
y los quietos como huesos desgastados….
QUE SE ALCEN!!!
¡AY!, América ultrajada,
graba a fuego
un tiempo
y fuego….
¡¡¡SANGRE Y TIEMPO Y FUEGO!!!
desde el hueso principal de tu osamenta…
al guijarro soberano de tus aguas.
Desde el núcleo original de tus raíces…
al hinchado fundamento de tus astros…
ESE GRITO PODEROSO Y LIBERTARIO
DEL FUSIL EN LAS MONTAÑAS!!!!
Que lo escuches…Que lo grabes….
¡¡¡FUEGO Y TIEMPO Y SANGRE!!!
Que lo escuches
Que lo grabes….
Pues mañana muy temprano
tienes cita con la historia verdadera.


