
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Al Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno
A la Sexta Nacional e Internacional
A las Redes de Resistencia y Rebeldía
A la Europa Insumisa
A los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales
A la Misión Civil de Observación Sexta
A los medios de comunicación libres e independientes
Al pueblo de Guerrero
Al pueblo de México y del mundo
Hermanos y hermanas, la guerra que se despliega por el mundo es la misma que se vive en México. A los muertos que se cuentan por miles, se suman nuestros muertos. En este nuevo reparto mundial y reconfiguración territorial, el capitalismo golpea con más violencia para apropiarse de todo, aunque para esto tenga que pasar por encima de la simulación que el mismo capitalismo afirma que existe: la soberanía de los Estados nación, las leyes nacionales e internacionales, los derechos humanos, de las minorías, de los pueblos originarios, de las mujeres y las infancias. Ni soberanía, ni leyes, ni respeto por la vida en ninguna de sus formas, todo es ganancia a cualquier costo; las máscaras se caen y el capitalismo se muestra tal cual, es la guerra y la muerte contra la humanidad y contra la vida.
En el estado de Guerrero los asesinatos son parte de la vida diaria, el Estado no existe como representación de la voluntad popular y las leyes son letra muerta. Desde hace ya muchos años nuestro estado está gobernado por los capitalistas, sean las empresas mineras que saquean los bienes naturales o sean los grupos delincuenciales que envenenan a nuestros jóvenes y atemorizan a toda la población; el estado simula existir para guardar la apariencia de ser una parte más de un país en orden, con progreso y desarrollo ¡vaya mentira! Entonces podemos ver la fotografía de la presidenta, Claudia Sheinbaum con la gobernadora del estado de Guerrero Evelyn Salgado, terminan el desayuno, ambas sonriendo, se abrazan, posan, mientras el país sigue creciendo sus fosas clandestinas, mientras las madres buscadoras mantienen las esperanza de encontrar a sus hijos con vida cavando los cerros y montañas, mientras las fronteras se llenan de criminales que desplazan a pueblos enteros, sean los criminales de los cárteles o sean los criminales del mundo, Donald Trump y sus secuaces que con beneplácito y burla miran cómo tienen a la clase política del mundo de rodillas, incluyendo a la mexicana.
Mientras allá arriba continúan con su simulación, acá abajo se resiente la realidad, nuestro pueblo de Guerrero se encuentra controlado por el crimen organizado. Vivimos entre la violencia diaria con cobro de piso, extorsiones, desapariciones, feminicidios y amenazas. Nuestra gente tiene que abandonar sus casas y migrar, no hay trabajo, hay mucha pobreza y nadie nos protege. Todos los días asesinan a transportistas, periodistas, defensores del pueblo y del territorio, a policías comunitarios, a funcionarios y a cualquier ciudadano. Aquí ya no hay seguridad ni justicia, solo violencia e impunidad. Mientras allá arriba sonríen como si nada pasara, acá abajo hemos bloqueado, marchado, dialogado, firmado convenios que nunca se han cumplido por el gobierno del estado de Guerrero pero todo sigue igual. Seguimos viendo cómo grupos del crimen organizado como ‘Los Ardillos’ siguen operando, robando recursos municipales, controlando diputados, policías, ministeriales y expandiendo su terror, desplazando y sometiendo a más y más pueblos. Por más de treinta años han operado en la montaña baja y zona centro de nuestro estado con total impunidad. Controlando a los municipios de Tixtla, Chilapa de Álvarez, Chilpancingo, Atlixtac, José Joaquín de Herrera, Acatepec, Quechultenango, Juan R. Escudero, Tecoanapa, Acapulco entre otros.
Mientras arriba se debaten entre qué ropa van a usar para el desayuno y la foto con la presidenta, aquí abajo nos preguntamos ¿qué destino queda para nosotros? ¿acaso tendremos que aceptar la muerte por hambre, por las balas del crimen, por enfermedad a falta de hospitales, que nuestros hijos e hijas en algún momento de sus vidas sean desaparecidos, ser desplazados por la violencia, ser extorsionados y pagar el cobro de piso? ¿no tenemos el derecho de querer vivir dignamente? ¿no es correcto a caso luchar por la defensa de la vida y el territorio?
Es por lo anterior que tomamos la decisión de articularnos con otras personas de buen corazón, para defender la vida y el territorio, porque desde hace muchos años decidimos gritar ¡YA BASTA! Porque no toleramos la mentira de los malos gobiernos, que cada sexenio prometen que todo será mejor pero sus palabras solo contienen mentiras. Decidimos articularnos con la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), porque la violencia que se vive hoy, se va a triplicar en nuestro estado, tal como lo vemos en el mundo entero. Aunque cada organización mantiene sus principios y organización propias, esta coordinación es por la seguridad y la vida de nuestras comunidades, hoy más que nunca toca encontrarnos en la diferencia, porque las balas que matan no distinguen de qué organización eres, a qué pueblo perteneces, cuál es tu profesión, las balas que disparan los delincuentes y que el Estado solo mira pasar, siguen arrebatando la vida de nuestros jóvenes, de comerciantes, indígenas, mujeres.
Es por esto que llamamos al pueblo de Guerrero, a los jóvenes, mujeres y hombres, madres y padres, abuelas y abuelos; campesinos y campesinas, pescadores, estudiantes, comerciantes, periodistas, transportistas, ganaderos, empresarios, maestr@s, artesan@s, trabajadores, autoridades comunales, ejidales y comisari@s, académic@s, sacerdotes, médic@s, enfermer@s, comunidades indígenas y afromexicanas, colectivos y organizaciones sociales, defensores de derechos humanos, madres y padres buscadores, desplazados y familiares de víctimas, al pueblo todo, a encontrarnos y a caminar juntos por la defensa de la vida y de nuestras comunidades. A denunciar a este mal gobierno que solo habla mientras los grupos delincuenciales operan con absoluta impunidad en todo nuestro estado. Los llamamos a estar juntos y juntas en esta lucha común por la vida.
Nosotros no somos los generadores de violencia, los culpables son quienes la han permitido crecer en nuestros pueblos y municipios, apoderándose y corrompiendo a funcionarios, policías, ministeriales y fiscales. Es decir, la violencia existe en cada funcionario público, como Francisco Rodríguez Cisneros, que cuando denunciamos o nos manifestamos, en vez de actuar y desmantelar a estos grupos criminales, voltean a descalificarnos, llamándonos “generadores de violencia” y permite que los grupos criminales se sigan expandiendo y multiplicando.
Una cosa le pedimos a este mal gobierno al menos desde hace 8 años: desmantelar a los grupos del crimen organizado y demostrar con acciones que realmente ha llegado el cambio con la Cuarta Transformación. Que nos demuestre al pueblo de Guerrero que no son los mismos delincuentes del PRI, del PRD o del PAN. Pero no pueden demostrar nada, porque son los mismos. Hoy están más preocupados por el mundial de futbol 2026 que se jugará en el país del asesino Donald Trump, en Canadá-patio-de-enfrente y en México-patio-trasero; les preocupa mucho que vayamos a la Ciudad de México a manifestarnos, volantear, bloquear, boicotear o cualquier acción que afecte el desarrollo del mundial, pero ¿no les interesa que nos maten?
Nuestras demandas están en sus escritorios desde hace muchos años: seguridad, justicia, desarticulación de los grupos delincuenciales desde los funcionarios públicos, justicia para nuestros asesinados, libertad a nuestros presos políticos y el respeto a la autodeterminación, autonomía, libre organización y sistemas normativos propios de nuestros pueblos indígenas y afromexicanos, así como el pleno reconocimiento de nuestras autoridades comunitarias y mecanismos de seguridad comunitaria. Su respuesta ha sido el desprecio y el respaldo a los grupos criminales, por eso actuamos.
De nuestra parte lo decimos con mucha claridad, estamos obligados, por el amor a nuestro pueblo y territorio, a defender nuestras vidas, las de nuestras familias, hijos e hijas, y a ejercer nuestro derecho como pueblos indígenas y afromexicanos, reconocido en la Constitución mexicana y en convenios internacionales, a organizarnos a través de nuestras asambleas comunitarias en defensa de la vida, la seguridad, nuestra madre tierra y el desarrollo integral de nuestros pueblos. Pero como parte de la vida que habita este planeta, tenemos el deber de luchar por la vida y por la defensa del territorio y eso haremos, esto somos, estamos convencidos y lo defenderemos hasta la muerte.
No nos rendimos, no nos vendemos, no claudicamos.
Atentamente:
Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata









