
En la sede diplomática de la República Islámica de Irán en Chile se realizó la conmemoración del 47° aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, ocurrida el 11 de febrero de 1979. La actividad reunió a diplomáticos acreditados en el país, representantes del mundo académico y científico, así como organizaciones de solidaridad, entre ellas una delegación de la Unión Bicentenaria de los Pueblos (UBP-Chile) constiurtida por su presidente Jorge Gálvez, el secretario general Oscar Briones, y los directivos Vladimir Manríquez, Esteban Ramírez, Héctor Medina y Felipe Barria.
La jornada se desarrolló en un ambiente de camaradería y diálogo intercultural. El acto central fue el discurso del embajador Mohamed Ali Ziaei, tras lo cual los asistentes compartieron una muestra de gastronomía tradicional iraní.
A continuación, los principales pasajes de la intervención del jefe de misión iraní:
La Revolución como retorno a la identidad e independencia
En la apertura de su discurso, el embajador enmarcó la Revolución Islámica no solo como un hecho político, sino como un hito histórico de recuperación nacional.
“Este día no fue simplemente un cambio político; marcó el retorno de una nación a su identidad, independencia, dignidad y voluntad histórica.”
Ziaei subrayó que, desde la perspectiva iraní, el proceso iniciado en 1979 representó una redefinición del rumbo del país, vinculada a su historia milenaria y a la búsqueda de autonomía frente a influencias externas.
La memoria histórica y la experiencia de la injerencia extranjera
El diplomático hizo referencia al pasado del siglo XX, destacando especialmente el golpe de Estado de 1953 contra el gobierno del primer ministro Mohammad Mossadegh.
“El golpe de Estado de 1953 (…) simbolizó cómo la voluntad de las naciones puede ser sacrificada a los intereses de las grandes potencias.”
En este contexto, planteó la Revolución Islámica como una “respuesta histórica” frente a lo que calificó como un ciclo de “humillación y dependencia”, señalando que el proceso revolucionario buscó terminar con un sistema de dominación más amplio que un simple cambio de gobierno.
Costos y resiliencia frente a sanciones y conflictos
Otro eje central del discurso fue la resistencia del país frente a sanciones económicas, conflictos armados y presiones internacionales.
“Irán ha pagado esos costos mediante la guerra, las sanciones, el terrorismo, la presión económica y una guerra mediática y psicológica sostenida. Sin embargo, el punto esencial sigue siendo el mismo: Irán se mantuvo firme.”
El embajador planteó que, pese a las restricciones impuestas durante décadas, el país ha continuado su desarrollo en ámbitos científicos, tecnológicos y de infraestructura.
Autosuficiencia y desarrollo con base nacional
En relación con los avances internos, Ziaei destacó el papel de la juventud iraní y la decisión de priorizar capacidades nacionales.
“La respuesta es clara: confiar en su pueblo, no en potencias extranjeras. La juventud iraní, conocedora, innovadora y segura de sí misma, ha sido el motor de estos logros.”
Asimismo, señaló que el modelo de desarrollo iraní no responde a patrones “importados”, sino a una adaptación a sus propias realidades históricas y culturales, en un contexto internacional donde —según expresó— no existe un único camino válido hacia el progreso.
Principios de política exterior y defensa del multilateralismo
En el plano internacional, el embajador enumeró los principios que, afirmó, guían la política exterior de la República Islámica.
“El respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados, la no injerencia en los asuntos internos de otros y la resolución pacífica de controversias.”
En esa línea, abogó por un “multilateralismo genuino y eficaz”, cuestionando las políticas basadas en la presión y el unilateralismo. Añadió que, a su juicio, el principal desacuerdo de algunas potencias con Irán radica en su decisión de mantener su independencia.
Seguridad regional y rechazo a la intervención extranjera
El diplomático también abordó la situación en Medio Oriente, señalando que la estabilidad duradera debe construirse desde la propia región.
“La intervención extranjera y el dominio militar unilateral no conducen a una seguridad sostenible. Una seguridad regional duradera debe construirse mediante la participación regional y el respeto mutuo.”
Planteó que el diálogo, incluso en contextos complejos, es más efectivo y menos costoso que la confrontación.
Tensiones recientes y balance político
Finalmente, el embajador hizo alusión al año 2025 como un período de alta tensión para Irán en el plano regional e internacional.
“Irán no se derrumbó, la voluntad de su pueblo no se quebró (…) Se demostró una vez más que la lógica de la presión no funciona contra una nación profundamente arraigada y resiliente.”
La ceremonia concluyó con un espacio de intercambio entre los asistentes, reforzando los vínculos diplomáticos y culturales entre Irán y Chile en el marco de esta conmemoración oficial.










