Las chorradas bíblicas de Mike Huckabee superan los peores excesos de Ben-Gvir o Kahane

por Gideon Levy

– “Génesis 15 dice que es Abram – es antes de Abraham, es Abram – quien recibe de Dios la noticia de que sus descendientes heredarán la tierra. Y usted, como teólogo, dígame si me equivoco, pero creo que es desde el Éufrates hasta el Nilo. Y eso incluiría básicamente todo Oriente Medio. Eso sería el Levante. Es decir, sería Israel, Jordania, Siria, Líbano. También serían grandes partes de Arabia Saudí e Irak… Quiero decir, no estoy seguro de que llegara tan lejos… Serían muchos lugares que ahora son países”.

– “Pero esta área particular de la que hablamos ahora – Israel es una tierra que Dios dio a través de Abraham a un pueblo que él eligió. Era un pueblo, un lugar y un propósito”.

– “¿Tiene Israel derecho a esa tierra?”

– “Estaría bien si la tomaran toda”.

El lugar: La terminal diplomática del aeropuerto Ben Gurión. La fecha: A mediados de la semana pasada. La ocasión: No es lo que ustedes piensan. No es una conversación entre personas que se escaparon de un pabellón cerrado de algún hospital psiquiátrico.

Esto era Tucker Carlson conversando con el embajador de USA en Israel, Mike Huckabee, para su programa de entrevistas. El término “Gran Israel” se ha vuelto demasiado restrictivo, modesto y anacrónico. Ya no es desde el mar hasta el desierto. Ahora es desde el río (Éufrates) hasta el río (Nilo). Es todo nuestro.

No de boca de los pirados del Monte del Templo, o de los locos que hablan de volver a Gaza, sino de la boca del embajador usamericano en Israel – alguien designado personalmente por el presidente de USA, Donald Trump, que conocía muy bien las opiniones lunáticas del embajador.

Lleva 53 años visitando este país, dijo el amigo de Israel Huckabee, principalmente las colonias que su país nunca ha reconocido. Cree que todo Máshreq pertenece a los judíos. Nos vemos, Mohamed bin Salmán; adiós, Abdel Fattah al-Sisi, vayan a buscarse otros países. Este es nuestro, y aquel, y aquel también. La base jurídica es firme y está arraigada: fue la promesa divina de Dios a Abraham. Así habló el eminente embajador en Israel.

A la interminable lista de embajadores y enviados gringos a Máshreq que eran judíos y sionistas, incluidos los actuales, Steve Witkoff y Jared Kushner, se ha añadido un imperialista cristiano, que opera no sólo en nombre de Israel sino en nombre del mesianismo judío.

No por nada Carlson dijo: este hombre no representa a mi país, representa a Israel. No es ninguna de esas dos cosas, Carlson. Este hombre no representa a Israel; apenas representa a sus chiflados. Pero es muy posible que represente a una AmeriKKKa en ciernes, cuyo secretario de Estado, Marco Rubio, elogió recientemente la “herencia cristiana” de Occidente mientras estaba en Múnich.

Todo este asunto podría haber servido como un respiro cómico al margen de eventos más importantes si no se centrara en un embajador elegido para el cargo no a pesar de sus opiniones, sino precisamente por ellas. Meir Kahane no se habría atrevido a expresarse de la misma manera; Itamar Ben-Gvir se conforma con mucho menos.

Este es el portavoz del poder que está dando forma ahora al carácter de Máshreq, posiblemente durante generaciones. Este es el portavoz de un Estado que está a punto de lanzar una guerra contra Irán porque Israel se lo está pidiendo, al menos según Carlson. Estos son los amigos que le quedan a Israel en el mundo y esta es su visión.
¿Hay mayores aceleradores del antisemitismo o alimentadores de posturas antiisraelíes que aquellos que empujan a Israel a convertirse en un imperio regional, todo por una promesa bíblica trucha hecha hace 3.000 años? Israel es el país nativo de los judíos, dijo Huckabee. ¿Y qué hay de su casa en Arkansas? ¿A quién pertenece? ¿No a la tribu Quapaw? ¿O es que Huckabee y los suyos tienen una vara de medir moral para el mundo entero y otra para el pueblo elegido? Ante todo esto, ¿es posible no convertirse en antisemita?

Y finalmente, ¿qué pensarán los árabes sobre el poder que representa Huckabee? Esto es la culminación de todos sus miedos primarios sobre el sionismo. Imagínense a USA enviando un embajador yihadista a Israel, uno que cree en el establecimiento de un califato islamista en todo el Máshreq. Este es su embajador en Israel al revés, y se le considera legítimo. Eso no tiene ninguna gracia.

Haaretz

Traducido por Tlaxcala

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