Por Félix Madariaga

El cambio de mando presidencial del 11 de marzo de 2026, en el que Gabriel Boric entregó la banda presidencial a José Antonio Kast, contó con la presencia de más de mil invitados, entre autoridades nacionales y delegaciones extranjeras. Entre ellos, jefes de Estado, representantes diplomáticos y figuras políticas provenientes de distintos países, algunos de ellos fuertemente cuestionados por su rol activo en conflictos internacionales.
Entre los asistentes, vimos al presidente argentino Javier Milei, al ecuatoriano Daniel Noboa y el rey Felipe VI de España, a la opositora venezolana María Corina Machado, desde Bolivia participó el presidente Rodrigo Paz, desde Estados Unidos asistió el subsecretario de Estado Christopher Landau y desde Ucrania el ministro de Relaciones Exteriores Andrii Sybiha. Caso aparte fue Brasil, que no pudo estar representado por su Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, debido a la presencia del senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario brasileño Jair Bolsonaro y referente de la derecha brasileña.
No todo fue luces y tradición republicana, la presencia de algunas de estas autoridades no pasó inadvertida ni estuvo exenta de cuestionamientos desde diversos sectores sociales y políticos. Para muchos movimientos ciudadanos y organizaciones defensoras de los derechos humanos y la paz, algunas de estas visitas representan no sólo posiciones políticas polémicas, sino también proyectos internacionales asociados a la guerra, el intervencionismo y la desestabilización regional.
“La crème de la crème de la ultraderecha internacional se dio cita en Chile”
Andrii Sybiha: la diplomacia de la guerra
Uno de los invitados que generó fuerte rechazo fue el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, quien llegó a Chile para participar en la ceremonia y sostener reuniones con autoridades del nuevo gobierno.
Sybiha ocupa el cargo de canciller desde 2024 y es uno de los principales voceros internacionales del gobierno de Kiev en el marco de la guerra en Ucrania.
Para diversos sectores críticos de la política exterior occidental, su presencia simboliza la expansión del conflicto hacia otros escenarios diplomáticos y la presión internacional para mantener una lógica de confrontación militar. Desde esa perspectiva, su visita a Chile no se interpreta como un gesto diplomático neutro, sino como parte de una estrategia para fortalecer alianzas políticas y militares en América Latina en medio del conflicto europeo.

Javier Milei y la internacional de la ultraderecha.
Otro de los invitados que generó controversia fue el presidente argentino Javier Milei, cuya figura se ha convertido en un referente para sectores de la nueva derecha radical en América Latina.
Su gobierno ha impulsado políticas económicas de choque, un alineamiento explícito con Estados Unidos y una fuerte retórica contra los procesos políticos progresistas de la región. Para muchos analistas, su presencia en el cambio de mando chileno refleja la consolidación de una red política internacional de gobiernos y movimientos que comparten una agenda conservadora, neoliberal y de confrontación ideológica.
Ecuador y el retorno de la política de seguridad militarizada.
La presencia del presidente ecuatoriano Daniel Noboa también fue observada con atención. Ecuador atraviesa un proceso de militarización interna bajo el argumento de combatir el crimen organizado, lo que ha implicado estados de excepción prolongados y una creciente participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad interna.
Para algunos sectores críticos, este modelo reproduce una lógica de seguridad que privilegia el uso de la fuerza por sobre las soluciones políticas y sociales a las crisis estructurales.
Estados Unidos y la sombra del intervencionismo.
A estas presencias se suma la representación de Estados Unidos por parte de Cristian Landau, lo que inevitablemente ha revivido el debate histórico sobre el rol de Washington en América Latina.
A lo largo de las últimas décadas, numerosos episodios han alimentado la desconfianza hacia la política exterior estadounidense en la región: intervenciones directas, bloqueos económicos y apoyo a cambios de régimen en distintos países. En ese contexto, para sectores del movimiento social chileno la presencia de autoridades vinculadas a esa política exterior simboliza una continuidad de la influencia geopolítica de Estados Unidos en los asuntos internos del continente.
De la ausencia de Lula.
La ausencia del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no pasó inadvertida y fue calificada como el primer error en política internacional del nuevo gobierno. Su presencia habría tenido un peso político significativo en un escenario marcado por la llegada de representantes de la derecha regional y de actores asociados a agendas de confrontación internacional.
Brasil, uno de los principales socios económicos de Chile, una de las principales potencias de América Latina y miembro del bloque BRICS, ha buscado en los últimos años impulsar una política exterior basada en el multilateralismo, el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos. Por ello, muchos observadores consideran que su participación habría contribuido a equilibrar el panorama diplomático del encuentro. Su ausencia puede interpretarse como una oportunidad perdida para reafirmar una visión latinoamericana más autónoma y orientada hacia la cooperación regional.
Chile y la ilusión de la paz.
Las críticas a estas visitas no se explican únicamente por diferencias ideológicas. También reflejan una preocupación más profunda: el riesgo de que Chile se vea arrastrado, directa o indirectamente, a dinámicas geopolíticas de confrontación que poco tienen que ver con las prioridades reales de su población.
Para quienes levantan estas críticas, Chile debería reafirmar una política exterior independiente, basada en el multilateralismo, la resolución pacífica de conflictos y el respeto al principio de no intervención.
Las movilizaciones y declaraciones de rechazo a algunas de estas visitas buscan instalar una señal política clara: Chile no debe convertirse en una plataforma de legitimación para promotores de la guerra, la militarización o la injerencia internacional.
Fuente: https://www.elindoamericano.cl/index.php/2026/03/14/visitas-no-gratas-en-el-cambio-de-mando-en-chile-promotores-de-la-guerra-y-la-injerencia-internacional/









